El 'agua bendita' llega a la provincia salmantina

Unas lluvias que alivirán aunque sólo en parte el déficit hídrico de esta primavera especialmente seca y que ha encendido todas las luces de alarma en el campo charro.

Es Salamanca donde el resto del país piensa que la vida transcurre bajo la lluvia y el intenso frío, pero no se han mojado ni una gota en los meses de marzo y abril. Sus proverbiales prados verdes de jugosa hierba están a punto de marchitarse'Nunca llueve a gusto de todos', al menos esto es lo que dice el refrán.

 

Este año, la climatología ha hecho que los salmantinos y sobre todo los agricultores se pases los días mirando al cielo, unos años con más fuerza y otros con menos, pero al fin ha llegado... Unas lluvias que alivirán aunque sólo en parte el déficit hídrico de esta primavera especialmente seca y que ha encendido todas las luces de alarma en el campo charro.

 

La sequía y las altas temperaturas han hecho mella en cultivos, pastos y arboledas e incluso en los municipios donde se vive del campo y constituye la principal fuente de preocupación de los agricultores, apicultores y ganaderos salmantinos que durante todo el mes de abril y lo que va del mes de mayo han vivido pendientes del cielo.

 

Así, con la llegada de la lluvia, son varios municipios los que dejan atrás sus campos secos para llenarlos de verde y alegrar sus ríos, como es el caso de Valero y San Esteban de la Sierra. Sus vecinos ven en las últimas precipitaciones un desahogo a sus oficios, que tanto han dado de comer durante décadas.

Lluvia en San Esteban de la Sierra (Foto: José Muñoz)
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