"El agresor las convierte en marionetas": Las heridas psicológicas pueden perdurar más que las físicas
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"El agresor las convierte en marionetas": Las heridas psicológicas pueden perdurar más que las físicas

La psicóloga, Jésica Joaquín, en la asociación Plaza Mayor (Foto: Arai Santana)

La psicóloga, Jésica Joaquín, nos explica sus experiencias atendiendo a víctimas de violencia de Género en el Día Internacional para su eliminación. 

Hay violencias que no dejan huellas físicas pero sí emocionales, abriendo heridas difíciles de cicatrizar y curar. Situaciones protagonizadas por el dominio de una persona sobre otra donde el desprecio, la ignorancia o la crítica son los principales elementos de una relación. Una palabra, un gesto o simplemente un silencio pueden ser suficientes para lanzar una daga directa a su corazón. 

 

"Las heridas psicológicas pueden perdurar más en el tiempo que las físicas". Éstas son las escalofriantes palabras con las que empieza esta entrevista. Jésica Joaquín Rodríguez lleva once años atendiendo a mujeres víctimas de la violencia de género en Salamanca. "He vivido muchas cosas y muy duras, entender como una persona puede ser capaz de hacer tanto daño a otra es lo peor, ponerme en la piel de ellos para hacerles entender que su comportamiento sale fuera de la lógica habitual es realmente difícil", lamenta. 

 

Su despacho, en la asociación Plaza Mayor, ha escuchado el testimonio de cientos de féminas que hoy celebran el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Su objetivo es claro: ayudar a las víctimas a nivel social, jurídico, psicológico y de empleo si lo necesitan. "En el momento que llegan activamos el protocolo y vemos que necesidades tiene para derivarla a un servicio u otro"

 

 

En lo que va de 2020 se han atendido a un total de 165 mujeres dentro del servicio de día, 121 de ellas por violencia de género, 48 de ellas en el medio rural. Jésica lamenta que una vez se dio por finalizado el confinamiento y comenzaron a trabajar de forma presencial, "fue un aluvión, hemos atendido como nunca, hasta cinco y seis personas en un día", aclara. 

 

Respecto a los datos nacionales, aquí, en Salamanca varían, "durante el confinamiento no hemos recibido tantas llamadas, pero porque hay una realidad... Si hay una mujer en su casa con un maltratador es complicado pedir ayuda, no podían salir e incluso tenían miedo a ser multadas, estaban más tiempo con el maltratador que las tenía controladas, normalmente el móvil se lo tienen vigilado", por otro lado, "aquellas que ya tenían una orden de alejamiento de su maltratador estaban más tranquilas, sabían que no podían salir de casa". 

 

La edad media es difícil de concretar, "hay chicas jóvenes, mucho más de lo que se puede imaginar, cuando yo empecé, hace años, veía a mujeres de 40-50 años casadas y ahora veo a chicas que no lo están, muy jóvenes, de 20-25 años, de un nivel cultural normal, fuera del prejuicio que se puede tener de ser chicas sin estudios o de clase social baja".  

 

Con la voz entrecortada, asegura haber escuchado cosas durísimas, agresiones, "a la mayoría de ellas lo que más les duele son las agresiones psicológicas y no tanto las agresiones físicas. Éstas últimas, en ocasiones, ya las han interiorizado. Te dejo en medio de un camino y te dejo ahí a las tres de la madrugada y estás sola... Esto no es tan importante, lo peor para ellas es descubrir que les están engañando, que no les quieren, cuando insultan a alguien de su familia...". 

 

 

Se convierten en una "marioneta, no sienten, no piensan... si no le ponen voz y movimiento... Ellas están en ese punto. Las hacen sentir culpables de todo, si pasa algo malo ya están adiestradas, son las culpables". Dejarles se les vuelve difícil, "poner una denuncia sola es complicado y si no tienes recursos aún más, de ahí que en ocasiones se retiran y vienen los comentarios de denuncias falsas que no lo son". 

 

Hoy en día hay muchas personas que piensan que las mujeres interponen demandas falsas para conseguir privilegios durante el divorcio, "esto es completamente mentira y está comprobado, esto es un mito. Hay denuncias que se archivan y otras en las que la mujer no quiere continuar... pero porque no es un proceso fácil". 

 

Para ella, lo más bonito de todo esto es cuando "las veo entrar por la puerta. Llevan sufriendo violencia durante mucho tiempo y tienen secuelas marcadas, las vemos destrozadas". Se considera una privilegiada, "soy la única persona que ve como todo esto cambia. Empiezan a valorar caminar por la calle con tranquilidad, llegar a casa y sentarse en el sofá sin tener miedo, todo esto es algo habitual en cualquier persona, pero para ellas es un momento de terror... Van descubriendo que es vivir y me hacen sentir sido una parte muy importante de sus vidas".

 

Concluye dando especialmente importancia a la educación. "Las relaciones que tienen las chicas y los chicos son basadas en el control y los celos. Hay que trabajar para enseñarles que eso no es amor, si no contestas rápido a un teléfono no quiere decir que no le quieras... hay que decirles que las relaciones tienen que ser sanas y basadas en la libertad y respeto, tu intimidad es tuya aunque tengas pareja, no hay que saberlo todo"

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