El abrazo del CD Guijuelo

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Raro, extraño, complicado, inusual, inverosímil, utópico, impensable, improbable... y así hasta una larga lista de adjetivos que definen a la perfección lo que ocurrió en El Municipal de Guijuelo, cerca de las 18.50 horas del 24 de noviembre, bajo un frío que en esta ocasión fue mucho menos. Algunos se frotaban los ojos, especialmente los ajenos a la humildad de un club como éste y a la 'familia 'verde'. Pero, en contra de lo que pudiera o pudiese parecer, lo que sucedió fue algo REAL.

 

Sí, real, auténtico, efectivo, acogedor, entusiasta... y podríamos seguir. Pero, por ello, lo mejor fue poder haber vivido un nuevo momento en un deporte como el fútbol, que no saldrá en los grandes medios, no tendrá repercusión mediática, no se hablará mucho de ello, aunque sí tiene una importancia vital para entender los valores que debe transmitir el fútbol en la vida, sea cuando sea, pase lo que pase.

 

Nueve partidos llevaba el CD Guijuelo sin lograr la victoria; o lo que es lo mismo, había conseguido solo tres de los últimos 27 puntos en juego, números que habrían fulminado a cualquier entrenador en cualquier club del mundo, pero no en éste, diferente para lo malo, especialmente distinto para lo bueno. Ya saben, la CONFIANZA...

 

Volviendo a lo importante, al momento quizá de la temporada; llegaba el líder a Guijuelo, un Bilbao Athletic intratable, que llevaba anotados casi tres goles por partido en un inicio de liga arrollador, con la vitola de ser un claro candidato al ascenso. Y llegó al Municipal para medirse a un Guijuelo herido en puntos y clasificación, pero no en lo futbolístico tras lo sucedido en Irún. No en vano, si alguien era favorito para llevarse el triunfo, ése era el equipo de Joseba Etxeberria.

 

 

Pero, lo que no sabían los ‘leones’ es que el CD Guijuelo iba a aplicar eso de 'This is El Municipal' para arrasar al líder, pasarle por encima como una apisonadora sin piedad y demostrar que juntos se puede. ¡Vaya si se puede…!

 

Regresamos, como decíamos al principio de estas líneas, a las 18.50 horas del 24 de noviembre cuando Cristóbal Gil anotó el 2-0, el gol de todo el CD Guijuelo y cómo el '8' se fue quitando compañeros de encima para acudir a su punto final, que no era otro que Ángel Sánchez para fundirse en un sincero abrazo, al que le siguió todo el equipo.

 

Rabia contenida, ira acumulada, frustración fuera... sentimientos encontrados para un equipo que está con su entrenador, con su cuerpo técnico y que está con el vestuario para desatar la locura con el pitido final donde la alegría se desbordó para que el abrazo del Guijuelo llegase también a los que mandan, que tuvieron la confianza necesaria para saber que este momento iba a llegar. Si algo fue sincero y verdadero fue este momento… Eso sí, aún no hay nada hecho, queda mucho trabajo por delante, mucho 'curro' y también algún que otro resbalón, seguro; así son el fútbol y la vida. Pero ese abrazo, ¡ay ese abrazo del Guijuelo! Pocas veces verás, querido fútbol, algo como eso...

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