Ecologistas en Acción califica como "gran fracaso" la presa de Irueña y pide su demolición

(Ecologistas en Acción)

"Puede ser calificado como ineficaz y dañino, por lo que se plantea el desmantelamiento de la presa y el pertinente plan de restauración para la recuperación de los valiosos ecosistemas que se encontraban en la zona", señala.

Ecologistas en Acción ha identificado el "gran fracaso" de una quincena de grandes embalses que son "inservibles" y que están distribuidos por Aragón, Andalucía, Cataluña, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana y Comunidad de Madrid y, por este motivo pide su demolición.

 

Entre ellas se encuentra la salmantina presa de Irueña, para la que este colectivo pide su demolición al considerar "inaceptable" su existencia y pide la recuperación de los ríos, sobre todo ante el escenario actual de cambio climático, con medidas como el desmantelamiento de grandes presas y otras infraestructuras que afectan de manera tan grave a los ecosistemas fluviales.

 

En ese sentido, insta a que en la medida de lo posible se emienden los daños ambientales y sociales provocados por grandes embalses por lo que solicita a las administraciones responsables que procedan a su demolición, así como a la restauración de las zonas afectadas.

 

En su informe 'Grandes fracasos hidráulicos' la ONG denuncia la inutilidad de estas infraestructuras y añade que esto obedece a varios motivos como el hecho de estar situados en cauces carentes de agua, o que cuentan con fallos y deficiencias en su construcción o bien que simplemente no satisfacen ninguna demanda.

 

Los 15 embalses que Ecologistas ve inútles son el de Isbert (Alicante); Beninar (Almería); San Clemente (Guadalquivir); Montearagón (Huesca); Presa vieja del río Aulencia, Presa de Morales y Molino de la Hoz (Comunidad de Madrid); Irueña (Salamanca); Alcalá del Río (Sevilla); Cantillana (Sevilla); El Catllar (Tarragona); Lechago (Teruel); Finisterre (Toledo); Algar de Palancia (Valencia) y Mularroya (Zaragoza).

 

ECOLOGISTAS EN ACCIÓN, SOBRE SOBRE LA PRESA DE IRUEÑA

 

En el informe llevado a cabo, Ecologistas en Acción señala que el embalse de Irueña se encuentra "en el río Águeda, afluente del Duero, y constituye una frontera natural entre España y Portugal. Fluye por la provincia de Salamanca hasta su desembocadura en el municipio portugués de Barca de Alba. Es un río con un régimen de alta torrencialidad, es decir, suele tener avenidas por precipitaciones especialmente intensas".

 

CARACTERÍSTICAS

 

Tiene una capacidad de 110 Hm3 de agua, con un dique de 75 metros de altura y 420 metros de longitud de coronación. Es una presa de arco gravedad, cuyas obras finalizaron en 2003.

 

 

OBJETIVOS Y USOS DEL EMBALSE

 

"El objetivo original para avalar la construcción de la presa de Irueña fue, principalmente, el riego de cultivos de la zona. Junto a este uso se planteaba también el posible abastecimiento a poblaciones y usos recreativos. Finalmente, no se utilizó ni para una cosa ni para otra, se optó por la defensa frente avenidas, para evitar la inundación del Arrabal del Puente, barrio del municipio de Ciudad Rodrigo", señalan desde este colectivo.

 

EFECTOS AMBIENTALES, SOCIALES, CULTURALES Y ECONÓMICOS DE LA CONSTRUCCIÓN DEL EMBALSE 

 

"El embalse se encuentra en el término municipal de El Bodón, en la provincia de Salamanca. Es una de las últimas presas construidas en el país, entrando en funcionamiento en el año 2014. El proyecto de construcción de esta presa tenía como objetivo, en primer lugar, abastecer a nuevos regadíos en la zona que finalmente no se pusieron en marcha", destaca el informe.

 

"Se barajó también la posibilidad de que el agua almacenada sirviera para abastecimiento humano o que se destinara a usos recreativos. Esto quiere decir que primero se proyectó la construcción del embalse y después se definió el objetivo para el que era 'necesario'. Finalmente, la Confederación Hidrográfica del Duero consideró que el embalse podría regular el caudal del río Águeda, dado que ha inundado en varias ocasiones el barrio llamado Arrabal del Puente, en Ciudad Rodrigo".

 

"A pesar de que la presa ha comenzado a operar hace relativamente poco tiempo, no ha tenido efecto pues este barrio mirobrigense ha sufrido nuevos episodios de avenidas. Esto es debido a que las viviendas se encuentran en la llanura de inundación del río, prácticamente al mismo nivel de las aguas. Además, hay que tener en cuenta que el río que concentra el 40% de la escorrentía de las riadas que llegan a Ciudad Rodrigo es el Agadón, afluente del Águeda. Es decir, no es el río donde se sitúa la presa", explica Ecologistas en Acción en el informe.

 

"En la presa se llevó a cabo también la preinstalación de la infraestructura necesaria para obtener energía hidroeléctrica. Este gasto ha sido inútil pues la producción de electricidad es incompatible con la recepción de avenidas. Para el primer uso, el embalse debe estar lleno y así turbinar más agua con el fin de producir más electricidad. En cambio, para el segundo uso, el embalse debe dejar sin agua parte importante de su capacidad, para en caso de una avenida, cerrar las compuertas y contener las aguas que proceden de las lluvias torrenciales. Además, en caso de que se optara por el segundo uso, se trataría de una infraestructura de grandes dimensiones y de alto coste sufragado por fondos públicos, cuyos beneficios irían a parar a empresas privadas, pues son las que ostentan las concesiones para este tipo de aprovechamiento".

 

Para Ecologistas en Acción es importante "mencionar que el enclave en el que se construyó el pantano de Irueña era de un gran valor ambiental, caracterizado por el robledal de El Potril y una importante aliseda, que gozaba de un buen estado de conservación. Ésta se extendía a lo largo de la ribera del río Águeda y junto a ella se encontraban antiguos molinos, que también fueron eliminados. Era la aliseda mejor conservada de Salamanca, y se perdió por la construcción del embalse, lo que representa un claro perjuicio para el medio ambiente".

 

LA PROPUESTA DE ECOLOGISTAS EN ACCIÓN

 

El embalse, por tanto, se construyó con un objetivo: "La laminación de avenidas, que no es capaz de cubrir por su localización. Para ello, se alteró el cauce del río y la vida que albergaba. En el plano económico se reconoce el elevado coste para las arcas públicas que, probablemente, sirva en el futuro para enriquecer a empresas privadas. En definitiva, puede ser calificado como ineficaz y dañino, por lo que se plantea el desmantelamiento de la presa y el pertinente plan de restauración para la recuperación de los valiosos ecosistemas que se encontraban en la zona", concluye este colectivo.