Droguería-Perfumería Venus, el talón de Aquiles de las grandes superficies

La droguería-perfumería Venus, en la calle Pozo Amarillo, fue fundada a mediados del siglo XX.

Antiguamente, la calle Pozo Amarillo tenía un aspecto un tanto gris, con viejos edificios de no más de dos plantas y aún sin pavimentar. Pocos comercios se establecían por entonces en ella, pero poco a poco, a partir de los años 30, y más concretamente en la década de los 40, la zona empezó a crecer comercialmente gracias a la apertura de varios establecimientos. A ellos se les acabaría uniendo la droguería-perfumería Venus en 1951.

 

Dos años más tarde, la madre de Víctor Hernández, actual dueño de la tienda junto a sus dos hermanos, cambiaría su negocio de ultramarinos por el de los perfumes y cosméticos del céntrico Pozo Amarillo. Ya en 1992, sus hijos se hicieron con él, afianzando así el establecimiento como un comercio familiar, que de vez en cuando también ha contado con empleados ajenos al mismo.

 

Por otro lado, desde que se fundará hace 63 años, tanto su nombre, que se desconoce si guarda relación alguna con el de la diosa romana, como su fachada, permanecen imperturbables. Sin embargo, el interior de la tienda no ha tenido la misma suerte, ya que nada queda del mobiliario original. El actual, por su parte, está repleto de productos de grandes marcas, así como de otras más modestas. Al mismo tiempo, la parte superior de las paredes están decoradas con carteles publicitarios de productos de maquillaje, que nada tienen que ver con los cánones de belleza de los 50.

 

 

Esos cambios estéticos a lo largo de los años se fueron produciendo a la vez que aparecían los primeros centros comerciales y supermercados en la ciudad charra. “La tienda se ha visto perjudicada desde la apertura de esos almacenes, puesto que antes la clientela nos la repartíamos entre unos pocos, y ahora tenemos que competir con los grandes”, afirma Víctor.

 

Sin embargo, la droguería-perfumería Venus aún guarda un as en la manga que le permite diferenciarse en algunos de sus productos con los de esos establecimientos, “ofrecemos artículos que no comercializan las grandes superficies, ya que de un abanico de digamos unas 25 marcas, ellas escogen las más conocidas, además de su marca blanca, mientras que nosotros tenemos muchas más, por ejemplo en el ámbito de las cremas o del maquillaje. Luego en droguería hay bastantes productos que no tocan, como las pinturas”.

 

 

Desafortunadamente, parece que a pesar de esos artículos que ofrecen al público y que estos no encuentran en otros sitios, o del trato que reciben, “el negocio se está agotando, así que tal y como está la situación económica de este país, Venus ahora mismo no tiene continuidad”, reconoce Víctor.

 

Habrá que esperar para saber si el tiempo es benévolo con este negocio familiar que con tanta ilusión y no sin esfuerzo han sacado adelante sus dueños tras tantos años de duro trabajo, pero de lo que no hay duda es de que han sabido plantar cara a las grandes superficies, no sin verse algo perjudicados, aunque finalmente haya sido la crisis la que haya debilitado en mayor medida a la droguería-perfumería.