Doze: El remanso del observador discreto

Una ubicación estratégica, al principio de la Rúa, emblemática vía salmantina que comunica la Plaza Mayor con la catedral. Es el punto más concurrido de la ciudad, de tránsito obligado para turistas y frecuente para lugareños

El nacimiento de la calle en su parte superior dibuja una curva con una pequeña placita y es allí, bajo la sombra de un árbol, donde descansa la terraza del Doze como un pequeño oasis al margen de la afluencia de la vía.

 

Es el rincón perfecto para los curiosos porque permite examinar el tráfico constante de gente variopinta desde el ángulo más tranquilo. El dinamismo de la zona es un espectáculo espontáneo de personas y la compañía de la melodía de los habituales músicos callejeros que comparten sus acordes con los ciudadanos pone una especial nota de color a la velada.

 

 

Doze además oferta en su terraza una carta adaptada a todos los horarios y paladares, desde las  10 de la mañana cuando periódico, el café y una pieza de repostería son la compañía perfecta, a la madrugada donde el coctel se convierte en el protagonista del movimiento y la vida social. Doze presume de ser el primer Gin Club de Salamanca y su variedad de ginebras es sorprendente.

 

El murmullo y las risas son un imán que cada día atrae a más clientes habituales. Aunque sin duda la innovación, diversidad y modernidad en su carta es su distintivo, ofrece desde cocina tradicional a la fusión más sorprendente y las iniciativas más peculiares, la próxima será la de la formación. Sí señores, formación, los consumidores que lo deseen podrán contratar en el restaurante la presencia de un especialista en combinados que mientras disfrutan de la comida les enseñe a hacer los mejores cócteles y responda a sus dudas y reclamos.  

 

Las terrazas son el señuelo del verano por excelencia en cualquier bar o restaurante, pero en los últimos años la de doze ha perdido su carácter estacional. Permanece abierta todo el año, ofreciendo mantas en los meses más fríos.

 

 

Otra de sus peculiaridades es que a pesar de que el cierre de la cocina lo marca la medianoche, el cliente que lo desee se podrá pedir un plato frío hasta la última hora. Entre esos platos atemporales están las conservas, sector en el cual no sólo las sirve como aperitivo o acompañante sino que también las vende. En relación con este dato, informar al lector local o al turista que próximamente abrirán una tienda Premium en internet donde el consumidor que lo desee podrá solicitar sus productos.

 

Finalizo la reseña con una mención a la presentación, muy cuidada desde los platos hasta los detalles de decoración floral en las mesas. Un toque vistoso y muy elegante que atrae a simple vista antes de la primera toma de contacto.