Dónde compran y qué buscan los salmantinos: el Ayuntamiento radiografía el sector comercial de la ciudad
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Dónde compran y qué buscan los salmantinos: el Ayuntamiento radiografía el sector comercial de la ciudad

Rebajas.

El Consistorio ha elaborado un plan bienal de dinamización del comercio y antes ha estudiado dónde compran los salmantinos, qué buscan los turistas y cómo puede la resaca de la pandemia influir en este sector esencial para la economía local.

El "ambicioso" plan de dinamización comercial de Salamanca para el bienio 2022-2023 es el fruto de un "análisis exhaustivo" de dicho sector, según explicó el concejal de Promoción Económica, Comercio y Mercados, Juan José Sánchez, durante la presentación de aquél. Informes de empresas especializadas, reuniones de trabajo con comercientes y asociaciones y entrevistas a los salmantinos sirvieron de materia prima para diagnosticar cómo está el comercio de la ciudad y organizar el plan promocional.

 

La radiografía revela mucha información sobre los hábitos de compra de los salmantinos, el perfil del consumidor local y la distribución de las zonas comerciales a lo largo y ancho de la ciudad.

 

 

Por ejemplo, constata diferencias entre los residentes en Salamanca, los vecinos del alfoz y los turistas. Los habitantes de la capital optan por la "cercanía y comodidad" y optan por las cadenas y tiendas de calle, que "ganan peso respecto a las galerías y centros comerciales". Los comercios de Garrido, por ejemplo, venden un 16,9% más y los de Aldehuela-Camino de las Aguas, un 20,3%. En palabras del concejal, este barrio posee "un potencial económico muy amplio".

 

Quienes residen en los alrededores, sin embargo, tienen un perfil un poco distinto. Acuden a Salamanca sobre todo para adquirir "ropa, calzados, complementos, libros y productos de primera necesidad, como alimentos" y valoran "la oferta general de la ciudad" y la "variedad" de bienes que ofrece. El turismo, por su parte, "busca una experiencia de compra lo más auténtica y local posible".

 

Una ciudad dividida

 

El informe municipal divide Salamanca en ocho demarcaciones geográficas, tal y como se observa en el mapa. El área 1 (el centro, grosso modo) acapara el mayor número de establecimientos comerciales, cuya densidad disminuye conforme nos dirigimos hacia la periferia, aunque en ningún caso es tan baja como para comprometer las compras cotidianas. El perfil de los consumidores también es distinto en cada sector.

 

Los residentes en la zona 1 prefieren el comercio local, el de su barrio. Es un distrito con "poblacion "envejecida, de índice socio-económico elevado, con alta concentración de comercios por habitante". Sin embargo, en la zona 2, al este de la ciudad, la situación cambia: "intensiva en comercio no local, con población madura", con un poder aquisitivo "similar a la media" y una concentración "media" de comercios por habitante. 

 

 

La zona 3 incluye las calles anejas al campus Unamuno, Santísima Trinidad y Avenida de Villamayor. Sus residentes compran indistintamente en sus comercios locales y en los no locales. Hay una "alta concentración" de negocios, la población está "envejecida" y su índice socio-económico es "superior a la media". La zona 5, alrededor de la Avenida de Portugal y Van Dyck, merece el mismo análisis por parte del Consistorio. Los distritos 3 y 5, a efectos de este estudio, son idénticos.

 

Lo mismo pasa con las áreas 7 y 8 (ribera izquierda del Tormes y barrio de Huerta Otea, respectivamente). Los habitantes, mayoritariamente jóvenes, prefieren el comercio no local. La densidad de establecimientos es "muy baja".

 

Finalmente, en el norte de Salamanca se erigen las demarcaciones 4 y 6. Pese a ser vecinas, hay notables diferencias entre ambas. A saber: en la 4 (Pizarrales, Barrio Blanco...) hay menos establecimientos y la población, más joven, usa tanto las tiendas de la calle como otras fuera de la zona. En la 6 (Garrido), hay más tiendas, los vecinos son mayores y prefieren hacer sus compras sin salir del barrio.  

 

La pandemia como punto de apoyo

 

El plan del Ayuntamiento es muy ambicioso, citando de nuevo al concejal de área, aunque tiene un margen de dos años para aplicar la treintena de medidas previstas e incluso añadir alguna nueva si fuera necesario. Sus metas están claras: apoyar al comercio local, incrementar el gasto en estos negocios, impulsar su moderninización y mejorar el atractivo comercial de Salamanca.

 

El edil insistió en que es "un plan de acción puntual" adaptado a la "situación especial" del sector tras los vaivenes del coronavirus y los problemas derivados. La resaca de la pandemia, sin embargo, podría cambiar las tornas: los "nuevos hábitos sociales", recoge el informe municipal, favorecen "el consumo cerca de casa". El teletrabajo, el menor uso del vehículo particular y la "revalorización" del comercio de proximidad durante la pandemia "pueden ser aliados para retornar al comercio del entorno urbano".

 

Es el punto de partida del proyecto bienal del Consistorio. El comercio es un sector capital para Salamanca porque genera "empleo, cohesión social y calidad de vida" y el Ayuntamiento está dispuesto a echarle una mano hasta donde sea posible. 

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