Disposición y entrega de Jesús de la Calzada en la clase práctica de la Escuela de Tauromaquia
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Disposición y entrega de Jesús de la Calzada en la clase práctica de la Escuela de Tauromaquia

Jesús de la Calzada a puerta gayola en La Glorieta (Foto: Arai Santana)
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Los salmantinos se han animado en la primera tarde de toros de la Feria Taurina de Salamanca que ha encendido la mecha con el tradicional desenjaule y la clase práctica de los alumnos de la Escuela de Tauromaquia. 

Los salmantinos tienen ganas de toros y eso se ha podido comprobar este miércoles, 8 de septiembre de 2021, con la vuelta tras dieciocho meses de pandemia de la Feria Taurina de Salamanca. Desde primera hora de la tarde ya se palpaba el ambiente en las inmediaciones de La Glorieta, los aficionados esperaban una de las citas más tradicionales, el desenjaule.

 

Pasadas las seis de la tarde, los astados de las ganadería de Núñez del Cuvillo, Puerto de San Lorenzo y la Venta del Puerto, Montalvo y Galache que se lidiarán durante los próximos días saltaban al ruedo entre grandes aplausos para comenzar la exhibición que, finalmente, ha resultado accidentada tras la pelea mortal de dos astados. 

 

Tras esta cita, llegó el turno para los alumnos de la Escuela de Tauromaquia. Jesús de la Calzada abrió la novillada esperando de rodillas en la puerta de chiqueros al de Charro de Llen. Alto de agujas y astifino, sin fijeza y doliéndose en el gran tercio de banderillas. Firme, con muy buena técnica extrajo varios tandas limpias y ligadas con el pitón derecho. Exprimió al novillo que por momentos embistió pidiendo todo con la mano muy baja. Termino pegándose un arrimón que casi le cuesta una voltereta. Estocada, dos orejas.

 

 

El segundo en saltar al ruedo, de los Hermanos Mateos, herrado con el número 13 fue para el novillero Mario Jiménez. Negro bragado, meano, listón, brocho y playero. Salió suelto, muy abanto de salida imposibilitando el lucimiento con el capote. El novillero tuvo que poner mucho de su parte para inventarse una faena llena de enganchones sin acabar de cogerle el ritmo a un anímal que embestía  a tirones y cabeceaba mucho. No pudo dejar más q su disposicion y ganas de agradar a sus paisanos estando fime y con recursos. Bajonazo, pinchazo y ovación.

 

 

Herrado con el número 34 de los hermanos Mateos, cerró plaza el que le tocó en suerte a Daniel Medina que lanceó a la verónica rematando con dos medias a un novillo muy parecido de trapío a su hermano de camada. Gran tercio de banderillas a cargo de Jaime Bermejo.  El novillero brindó el novillo al matador de toros, Alejandro Maŕcos. Molestando y dificultando mucho el viento, dejó Medina su sello de tener un gusto de esos que se ven a simple vista. Destacar algunos pases sueltos de gran calado ante un astado que fue perdiendo recorrido y poniéndose cada vez más brusco. Medina optó por arrimarse, dos pinchazos y estocada desprendida y tendida. 

 

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