Día de retirada de terrazas, el negocio de los 600.000 euros del Ayuntamiento

Terraza en un establecimiento de Salamanca.

Cerca de 350 terrazas recogen tras agotar su licencia por este año. El consistorio prevé ingresar este años 640.000 euros por este capítulo.

Este día 2 de noviembre toca retirada de terrazas. Unos 350 establecimientos tienen que retirar sillas y mesas tras haber terminado una de las temporadas, la de ocho meses de duración, que culminó este miércoles. Tras la retirada de las 240 que agotaron su licencia el 30 de septiembre, sólo quedarán el aproximadamente medio centenar que tienen licencia para todo el año, y que se concentran fundamentalmente en el centro.

 

En total, el Ayuntamiento ha autorizado para 2017 más de 600 terrazas entre las tres modalidades disponibles (cinco meses, ocho meses y todo el año). Este 'boom' se ha acentuado desde el año pasado de manera evidente. Además de en los lugares habituales, como la Plaza Mayor, la Rúa Mayor (el lugar más poblado) o en general en el centro histórico, son muchas las aceras y plazas que se ocupan ahora con terrazas de los muchos locales de hostelería que han proliferado. Y además de los propios hosteleros, hay otro gran beneficiado: el consistorio.

 

Para este 2017, el Ayuntamiento de Salamanca tiene previsto recaudar más que nunca en terrazas, 640.000 euros; son 10.000 más que en 2016... pero eso es sólo la previsión. El dato de lo que se va a terminar ingresando es superior. Al cierre de 2016 fueron 652.164,62 euros, así que al término de este año la cifra se puede aproximar a los 700.000 euros gracias al gran número de licencias otorgado. Por ahora, y según los datos de ejecucición presupuestaria, el consistorio tiene reconocidos derechos por 612.092,72 euros de los que hasta el día 5 de octubre ha ingresado ya 463.489,73 euros. Y faltan por ingresar los tres últimos meses del año. Se trata de una importante fuente de financiación para el consistorio.

 

Después, a partir de enero, llegará el momento de renovar licencias y de averiguar si el Ayuntamiento está dispuesto a poner coto a su proliferación. La acumulación de terrazas tiene algunos efectos que empiezan a asumirse como negativos, lo que ya genera un debate sobre una posible limitación al número de las que se autorizan. Por un lado está el hecho de que algunas se instalan en lugares inadecuados, y por otro la sensación de que su enorme número deja una sensación contraproducente en la oferta turística.