Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia: "Casi la mitad de las estudiantes o científicas han sufrido violencia sexual"

Zaida Ortega reflexiona sobre el papel que desempeñan las mujeres en la ciencia y los retos a los que se enfrentan cada día.

Zaida Ortega

Científica, doctora por la Universidad de Salamanca y una de las mujeres científicas que formará parte de la expedición Antártida del proyecto Homeward Bound. Zaida Ortega conoce muy bien la situación actual de la mujer en la ciencia y los problemas a los que se enfrentan las mujeres que optan por la carrera científica. No es casual que trabaje cada día para visibilizar el papel de la mujer en el ámbito científico y que haya sido elegida para el proyecto que trata de empoderar a las mujeres en un asunto tan relevante como el cambio climático.

 

En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia esta doctora de la USAL, que participará en las actividades organizadas por la Universidad de Salamanca para estos próximos días con motivo de esta efeméride, reflexiona sobre la historia y los avances de la mujer en la ciencia

 

-¿Cuál es la situación actual de la mujer en la ciencia?

Hemos avanzado bastante, pero todavía nos queda mucho camino por recorrer. Voy a intentar resumir la problemática principal. La base de todo está en los estereotipos. El talento está repartido exactamente igual entre géneros, pero los estereotipos hacen pensar que las mujeres somos menos competentes o expertas que los hombres. Esto lleva a que se nos silencie e invisibilice sistemáticamente, en colaboraciones, congresos, premios… en todos los ámbitos. Además, hay muchos científicos que acosan y abusan sexualmente: casi la mitad de las estudiantes o científicas han sufrido violencia sexual, y muchas acaban abandonando la carrera por ese motivo. Los agresores en muchos casos siguen con su carrera y su éxito científico, pocas veces hay consecuencias para ellos. Otro asunto clave es que las mujeres seguimos cuidando y encargándonos más de lo doméstico que nuestros compañeros, esto hace que tengamos menos tiempo y energía que ellos para dedicarle a la ciencia, desigualdad que se maximiza con la maternidad. Estos factores hacen que lleguen menos mujeres que hombres a los puestos de prestigio, lo que provoca una falta de referentes para que las niñas se dediquen a la ciencia. Es un sistema complejo, pero que tiene soluciones eficaces si los hombres nos echan una mano para cambiarlo.

 

Ellas, a creérselo y empoderarse, porque son igual de inteligentes y capaces que ellos; ellos, a ceder voz y espacios y echar una mano a sus compañeras para que no lo tengan tan difícil

 

- Se ha avanzado en los últimos años pero, ¿qué queda por hacer?

Las soluciones pasan por visibilizar a las científicas para que inspiren a las niñas y ofrecer educación no sexista en todos los ámbitos. Usar lenguaje inclusivo creo que es muy importante para que las niñas realmente se sientan iguales. Además, hay que vigilar y castigar el acoso y abuso sexual para que no se siga haciendo la vista gorda. En cuanto a la carga de cuidados y trabajo doméstico, se solucionaría fácilmente si los hombres tomaran su mitad en estas responsabilidades. Mientras tanto, también es necesario mejorar las políticas de baja de maternidad y paternidad -que tiene que ser obligatoria e intransferible - y crear becas y medidas afirmativas para que las madres puedan retomar sus carreras. Por último, hay que llevar la paridad a todos los congresos, editoriales científicas, comités de premios, tribunales de tesis, etcétera.

 

- ¿Cuáles son los techos de cristal para las mujeres científicas?

El techo de cristal económico existe -cobramos un 15% menos por el mismo trabajo- pero es más bajo que en otros ámbitos, debido a que en ciencia nos movemos principalmente en instituciones públicas, donde suele haber menos complementos salariales que en el sector privado. Donde sí hay una brecha gravísima es en el progreso en la carrera científica, ya que llegamos a menos del 20% en los puestos de toma de decisión. Para estos puestos, lo que más importa no es ya la formación técnica y la experiencia, que se dan por hecho, si no la visibilidad, que es una variable compleja que refleja cómo se aprecia la excelencia del profesional en su área. Los datos demuestran que se nos penaliza muchísimo en cuanto a visibilidad -debido a los estereotipos- por lo que creo que es donde más podemos trabajar para reducir esa brecha de género. Eso y que quienes organizan un evento o convocatoria de empleo tomen siempre decisiones conscientes, evitando estereotipos e invitando a mujeres a partes iguales.

 

- La historia ha borrado el nombre de algunas mujeres en distintas disciplinas, ¿ha sucedido lo mismo en la ciencia?

Sí, borrar a las mujeres ha sido una constante en la historia de la ciencia, e incluso apropiarse de sus logros. Es tan persistente que tiene nombre, se conoce como el “efecto Matilda”, que es el fenómeno por el cual un hombre se apropia del reconocimiento del trabajo y descubrimientos que hizo una científica. Una forma por la que nos borran es porque no estamos presentes en los premios. Por ejemplo, en los Nobel casi no hay mujeres, y luego ves que el tribunal que concede los premios son principalmente hombres. Hace poco me han enviado una convocatoria del premio Ramón Margalef, el más importante de España en Ecología, que es mi área, y seguimos igual, el tribunal es predominantemente masculino y los premiados también. No es casualidad, hay una relación clara de causa-efecto que debemos de empezar a cambiar.

 

- ¿Sigue habiendo diferencias de trato entre hombres y mujeres en la ciencia?

Sí. Se nota mucho en el día a día, los compañeros tienden -inconscientemente, pero lo pueden cambiar si esfuerzan en ello- a interrumpirnos sistemáticamente y explicarnos constantemente cosas que ya sabemos. Además, se siguen distribuyendo las tareas de forma sexista. Esto lo veo muy patente en el trabajo de campo en que hacemos. Se suele mandar a los alumnos a capturar animales, tomar muestras, llevar el coche o barco, colocar las trampas, en definitiva, casi todas las tareas variadas e interesantes. Por el contrario, se tiende a dejar a las alumnas las tareas de anotar los datos (que ellos miden) en un cuaderno. Esto me lo he encontrado tanto en España como en Brasil, con excusas variopintas, principalmente, la de que nosotras tenemos mejor letra. El reparto desigual de tareas nos perjudica mucho, porque nos hace parecer menos competentes y entrenar menos ciertas habilidades. Hace poco, una científica que se está preparando para misiones espaciales contaba que un profesor les decía que las mujeres eran peores para viajar al espacio porque nuestra piel se quema antes con la radiación ultravioleta, por eso era mejor que viajen hombres al espacio. Con esto quiero ilustrar cómo escuchamos las excusas más variadas y absurdas, por parte de hombres que habitualmente tienen más poder que nosotras, para (lo haga consciente o inconscientemente) intentar frenarnos.

 

Borrar a las mujeres ha sido una constante en la historia de la ciencia, e incluso apropiarse de sus logros

 

- Un mensaje para las jóvenes que sueñan con ser científicas.

Recomiendo hacer siempre lo que les guste, eso, ante todo. Si algo les gusta lo harán bien y serán más felices. Además, que se informen de estos fenómenos de discriminación de género, que están bien documentados, y que informen de ellos a sus compañeros y su entorno. Ser conscientes de estos temas es el primer paso para cambiarlos. Creo que las mujeres en general estamos haciendo un gran esfuerzo para avanzar, tocaría ahora que nuestros compañeros nos cedan espacios, se formen para quitarse los estereotipos de la cabeza y favorezcan así a todas las niñas y mujeres en la ciencia. En definitiva: ellas, a creérselo y empoderarse, porque son igual de inteligentes y capaces que ellos; ellos, a ceder voz y espacios y echar una mano a sus compañeras para que no lo tengan tan difícil. Al final, es cosa de todos, y el beneficio también se nota, porque cuando hay equipos de trabajo más diversos, se crea un entorno de trabajo más feliz y también se llega a mejores resultados científicos.