Día de cierre para las 350 terrazas que llenan las arcas municipales con una recaudación récord
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Día de cierre para las 350 terrazas que llenan las arcas municipales con una recaudación récord

Termina la temporada intermedia, la que más establecimientos solicitan. Los ingresos previstos rozan los 700.000 euros.

Este día 1 de noviembre llega a su fin la temporada media de terrazas en Salamanca. Eso supone el final de la licencia para los aproximadamente 350 establecimientos que tiene permiso para abrir desde el día 1 de marzo. Son más de la mitad de las 600 que tienen permiso y pagan la licencia correspondiente al Ayuntamiento de Salamanca, que tiene en este capítulo una fuente de ingresos que va cada año a más.

 

El Ayuntamiento de Salamanca tiene concedidas unas 600 licencias de terraza, una cifra récord que se nota en lo llenas que están calles y plazas de sillas y mesas. Unas 240 lo hacen para la temporada más corta, la de 5 meses (arranca el 1 de mayo), 350 optan por la temporada de ocho meses y más de 50 han solicitado tener sillas y mesas en su establecimiento todo el año. 

 

Esta actividad genera importantes ingresos a las arcas municpiales. Este 2018, y según los presupuestos, está previsto recaudar 675.000 euros... pero eso es sólo la previsión. En los últimos años ha pasado de los 630.000 euros presupuestados en 2016 a los 640.000 de 2017, y ha dado el salto en este 2018. Al cierre de 2016 fueron 652.164,62 euros, así que al término de 2018 superará con toda seguridad los 700.000 euros: a comienzos de octubre estaban confirmados más de 600.000 euros con tres meses de año por delante.

 

Sin embargo, esta acumulación de terrazas tiene algunos efectos que empiezan a asumirse como negativos, lo que ya genera un debate sobre una posible limitación al número de las que se autorizan. Por un lado está el hecho de que algunas se instalan en lugares inadecuados, y por otro la sensación de que su enorme número deja una sensación contraproducente en la oferta turística.

 

Los grupos políticos coinciden en que hay que poner orden en las terrazas. Eso no significa denegar permisos ni retirarlas de calles y plazas, sino conseguir que los casos en los que no se cumple la ordenanza o en los que las sillas y mesas impidan un acceso razonable a peatones o emergencias se corrijan. Las zonas más conflictivas son conocidas. Esta es la visión común de todos los grupos de la corporación municipal que, no obstante, no se ponen de acuerdo en el cómo conseguirlo.

 

Los puntos más conflictivos son conocidos por todos: calle la Rúa, San Julián, bajada de San Pablo, Obispo Jarrín, Poeta Iglesias, plaza del Peso... presentan las mayores concentraciones de terrazas, esos puntos en los que las aceras desaparecen bajo sillas y mesas. Sin embargo, no en todas se va a poder actuar. Probablemente el caso más paradigmático es el de la Rúa, donde peatones y turistas tienen que pasar en fila india. Sin embargo, la distribución de sus terrazas está blindadda hasta el 1 de enero de 2020. El motivo, que el Ayuntamiento firmó un pacto con los hosteleros de la Plaza Mayor para no tocar las terrazas hasta esa fecha, pacto que incluía las de la Rúa.