Día 10: Mañueco y su 'terremoto político' por la 'operación Lezo'

Fernández Mañueco, en el pleno extraordinario forzado en el Ayuntamiento por la oposición. Foto: De la Peña

El alcalde se suma a Esperanza Aguirre, Cristina Cifuentes o el propio Mariano Rajoy como 'víctimas' de los terremotos políticos causados por la 'operación Lezo'.

Este domingo se cumplen diez días desde que unas grabaciones de la UCO, a las que la Guardia Civil da toda credibilidad, enfangaban a Alfonso Fernández Mañueco en la 'operación Lezo'. En una conversación, el expresidente de Madrid Ignacio Gonzañez, imputado y encarcelado como actor central de esta trama de corrupción, aseguraba que su socia en un negocio de guarderías ya había conseguido que el alcalde le 'apalabrara' el contrato de las escuelas infantiles de Salamanca. Un negocio de 4,8 millones de euros que, precisamente, se estaba preparando cuando se grabó la conversación, en noviembre de 2016.

 

Desde entonces, el alcalde ha intentado zafarse de la sombra de la sospecha y, merced a su voluntad de no ofrecer más que un comunicado de prensa como toda explicación, no lo ha conseguido. Su empeño de no comparecer con luz, taquígrafos y preguntas le ha llevado a ser uno de los damnificados de los varios terremotos políticos que la 'operación Lezo' ha causado por toda España. Terremotos en los que se han visto inmersos Cristina Cifuentes, Esperanza Aguirre o el propio Mariano Rajoy.

 

Las revelaciones de la operación han arrojado la dimisión de la política madrileña, un referente del PP, que no pudo más ante el rosario de corrupciones de sus colaboradores más cercanos y dimitió. También han provocado una moción de censura en la Comunidad de Madrid, resuelta este día 8 con un resultado favorable al PP, ya que fue rechazada; eso sí, Cristina Cifuentes no se libró de una tensa sesión que duró casi doce horas. Y el próximo será Mariano Rajoy si sale adelante la moción de censura planteada por Podemos en el Congreso.

 

La oposición le exigió a Mañueco una comparecencia presencial para explicarse, y como no lo hizo, al final le tocó protagonizar un pleno extraordinario, algo poco común. Este ha sido su 'terremoto político', el primero según la oposición, y el último si nos atenemos a la voluntad del equipo de Gobierno. La sesión fue tensa, pero ha dejado la cuestión como estaba. El alcalde se centró en los términos del comunicado, volvió a leer sus argumentos y no añadió nada más que la defensa de su propia honorabilidad. Ahora la cuestión queda en manos de la justicia. Si González y su socia se ratifican, puede que a Fernández Mañueco le toque ir a negarlo todo... pero en sede judicial.

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