Destino Reino Unido: así fue la incautación de la droga escondida entre naranjas en la A-66 en Salamanca
Cyl dots mini

Destino Reino Unido: así fue la incautación de la droga escondida entre naranjas en la A-66 en Salamanca

La 'Operación Portokall', llevada a cabo por la Guardia Civil de Salamanca, se ha saldado con la incautación de 1.335 kilos de hachís con origen Marruecos, cuyo destino era el Reino Unido.

"La 'Operación Portokall' ha sido fruto de la fortuna... y, claro está de tener un control de madrugada en la A-66, con agentes especializados en varias materias y un perro de control de drogas".

 

Así se produjo la incautación de la droga en la A-66, en un punto cercano a la capital salmantina, cuando un camión procedente del sur de España, con destino al Reino Unido, fue interceptado por la Guardia Civil en un control rutinario.

 

Al menos eso es lo que ha indicado el jefe de la comandancia de la Guardia Civil de Salamanca, Jorge Montero, quien ha añadido que, en un principio, solo se revisaron las primeras filas de la carga, "naranjas, pero los agentes quisieron ir más allá y con la ayuda del perro no hubo dudas. Lo que no esperábamos en ningún momento es que el hachís incautado fuese a ser en esta cantidad".

 

 

La A-66 es un de las rutas menos utilizadas por carretera para transportar la droga desde el sur del país hasta el Norte de Europa, aunque las labores de vigilancia de la Guardia Civil dan como resultado operaciones como ésta, "una de las más importantes de los últimos tiempos en Castilla y León, por lo que hay que agradecer, y mucho, la labor del cuerpo por mantener el orden en la provincia de Salamanca y en la comunidad de Castilla y León", aseguró la delegada del Gobierno, Virginia Barcones.

 

Además, y como se trata de productos perecederos como las naranjas, la Guardia Civil actuó de inmediato y se las entregó al Banco de Alimentos de Salamanca y a la Asociación de Ayuda en Salamanca (Ayusal), para poder ofrecérselas a los más necesitados.

 

Los 1.335 kilogramos de hachís, por su parte, se analizarán, al igual que sus huellas y se destruirán "en lugares específicos para ello, de modo que nadie pueda hacerse con ello", aseguró Jorge Montero.