Del monte del piedad al crédito social: una idea más viva que nunca que crece 'a dobles dígitos'
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Del monte del piedad al crédito social: una idea más viva que nunca que crece 'a dobles dígitos'

Oficina de MonteCredit. Foto: Ical

MonteCrédit, el antiguo monte de piedad de las cajas, se reinventa acorde a los nuevos tiempos y triunfa por su fondo de servicio social frente a créditos al consumo, tarjetas 'revolving' y 'compro oro'.

La actividad de MonteCrédit, el antiguo monte de piedad de Fundos, crece a dos dígitos en Castilla y León y prepara ya su expansión nacional, a Galicia y País Vasco, e internacional a Portugal, tras abrir su cuarta oficina en la Comunidad, en Burgos, que se suma a las de León, Salamanca y Valladolid.

 

El director general de Fundos, José María Viejo, explicó que esta entidad de crédito social, cuenta con 11.800 préstamos activos en Castilla y León, con 8.300 clientes, que crecen a un ritmo interanual del 16 por ciento. Asimismo, este año han concedido créditos por 9,2 millones de euros, con un crecimiento del volumen de capital del 9,7 por ciento. MonteCrédit ya es la única entidad de crédito social que opera en la Comunidad, asumió hace unos días la presidencia la Asociación Española de Montes de Piedad (Presea) y es miembro de la Asociación Internacional de Entidades de Crédito Prendatorio y Social (Pignus).

 

Viejo sentencia que facilitan liquidez inmediata y acceso a financiación, y tienen “grandes expectativas de crecimiento” porque “el crédito primario no solo no está obsoleto, sino que tiene plena vigencia y validez”. Asimismo, remarca que donde se instalan su objetivo no es implantar una oficina sino “impulsar la actividad social” en base a la actividad de MonteCrédit, a través de Fundos. Así, su objetivo es abrir en el primer trimestre de 2022, oficinas en A Coruña y Bilbao, y en el segundo, en Oporto y Lisboa.

 

Viejo se congratula porque están “más vivos” y son “más necesarios” que “nunca” en su “servicio” a la sociedad, frente a las prácticas de usura en las tarjetas de crédito 'revolving', los préstamos de consumo o los abusos de los compro oro. José María Viejo insiste a Ical, en que son entidades de crédito social, ya no montes de piedad, y sentencia que “no es una cuestión léxica sino semántica” y huyen de esa denominación “obsoleta” tras más de 300 años de existencia, porque “es poco representativa de la realidad actual de estas instituciones”. Al respecto, recalca que prestan múltiples servicios, y aunque el préstamo prendatario sigue siendo su razón de ser, también ofrecen custodia, gestión de herencias, subastas a la carta y compraventa y oro de inversión, estas dos últimas a través de InverOro.

 

Usura y compro oro

La actividad durante el año de la pandemia medida como el flujo de actividad medido por el número total de operaciones (prestamos, compraventa, etc.) se elevó el 22,9 por ciento; y este año acumulan aumentos globales en operaciones del siete por ciento, respecto al año anterior, en un ejercicio en el que estas entidades tienen mayor presencia territorial en España y “en todo el mundo”. Eso si, deja claro que no crecen como los productos de usura, que son “anticíclicos” y aprovechan las crisis, porque “siempre están prestando sus servicios, con o sin crisis”. “Lejos de decrecer aumentamos en volumen, presencia y proyección”, ensalza a Ical.

 

Los compro oro, lamenta, surgen “en la adversidad económica y de especial vulnerabilidad social, son anticíclicos”, se “venden como casas de empeño, pero no tiene nada que ver con las entidades de crédito social” que solo pueden ejercer en España fundaciones sin ánimo de lucro, explica para intentar poner freno a esas entidades que se instalan “en condiciones un tanto sospechosas”.

 

Viejo incide en que los montes de piedad han estado “siempre, en épocas de bonanza y en la adversidad” porque su objetivo “no es el lucro”. “No es ganar dinero sino prestar un servicio social; la diferencia entre ambos es la misma que entre supermercado y una ONG”, sentencia.

 

El director de Fundos ilustra su argumentario con datos y remarca que las joyas que se empeñan en sus oficinas para “obtener liquidez”, se recuperan en un 97 por ciento de los casos, y el año pasado, con la crisis generada de la COVID, sólo se redujo ese porcentaje un punto porcentual, hasta el 96 por ciento. “Somos una modalidad de financiación, no estamos para que se deshagan de sus joyas. Lo de empeñar las joyas de la abuela es una leyenda urbana. Son personas normales que necesitan un crédito instantáneo y tienen piezas de valor”, sentencia.

 

El directivo de Fundos deja claro que su papel es esencialmente el mismo que en siglo XVIII, proporcionar acceso al crédito para combatir las prácticas de usura. “Entonces eran los burgueses adinerados, hoy son las tarjetas de crédito 'revolving', los préstamos de consumo y los compro oro”. “Seguimos plenamente y con mucha fuerza en todo el mundo”, indica, para recordar que están presentes en 16 países, y en España, operan nueve fundaciones, con 26 oficinas.

 

Servicio social

El ejecutivo manifiesta que este servicio tiene un carácter social no financiero, porque no hay ánimo de lucro, las condiciones son muy inferiores a las del mercado y solo pueden recaer en las fundaciones de origen bancario, con garantía de solvencia. Viejo defiende que el préstamo prendario es una modalidad crediticia más y no entiende por qué puede “espantar” financiarse dando en prenda una pieza de oro o una joya, cuando si se va a pedir dinero a un banco se exige la nómina o la vivienda en garantía.

 

El director sentencia que se trata del “crédito más rápido, más justo y más transparente de todo el sistema financiero”, porque se obtiene en “cinco minutos, con una tasación certificada que se hace delante del cliente y las condiciones son siempre las mismas”.

 

El negocio

El negocio principal es el préstamo prendario y la compra-venta, en las que aplican “el valor de cotizaciones del metal” y también valoran “el diseño o la especificidad de la pieza”. El cliente acude a la oficina con una prenda, una pieza de joyería o de relojería, un elemento de decoración o cualquier pieza de metales o piedras preciosas. El tasador acreditado fija un precio conforme al mercado y a la persona se le otorga un crédito por el 70 por ciento, y tiene un año para devolverlo para recuperarlo, con un interés del siete por ciento y un “pequeño pago por la tasación”, cuando los intereses de los préstamos al consumo superan el 13 y 14 por ciento, y las tarjetas 'revolving' el 25 por ciento.

 

Cuando pasa un año, el cliente puede también firmar una prórroga por otro año, con el mismo interés; y sino quiere recuperarla se subasta por el valor de la tasación a través de una plataforma on line. En este sentido, si el valor se adjudica por encima, la diferencia va para el propietario, con lo que retiene el préstamos y obtiene más a mayores, menos los gastos de celebración y los intereses. “No tiene nada que ver con otra productos en el mercado”, indica. Asimismo, pone de relieve que “todo lo que se genera se destina a la obra cultural y social de las entidades gestoras, como es el caso de Fundos, todo va a su ingente programación social y cultural”.

 

Para toda la población

El director general de Fundos apela a desterrar la imagen de que este servicio está dirigido a los sectores más pobres, cuando acude población de todo tipo. Precisa al respecto que los clientes son “autónomos con una necesidad puntual de liquidez, familias para matricular a los niños, personas que quieren liquidar una deuda o que quieren reformar su casa”. “Son personas normales”, sentencia.

 

El perfil de su cliente es similar al del resto de España, es “público familiar”, con una necesidad puntual de liquidez, con 40, 50 o 60 años, con paridad entre sexos. Eso si, es “más urbano que rural”. Asimismo, explica que también acude gente que utiliza su servicio para custodiar sus joyas, porque les sale más barato; hay gente también que les compra lingotes de oro y también se les deja en guarda.

 

Lamenta que mucha gente tiene un perfil equivocado de la persona que acude a sus oficinas, que recibe un servicio moderno, de calidad y acorde a sus necesidades. Asimismo, remarca que siempre ponen a la persona en el centro, se interesan por sus problemas, con “cercanía y confianza” porque su objetivo es ayudarles. “Cuando vence el préstamo, les damos tiempo. Les hemos esperado meses y años. El carácter humano se palpa en el día a día de la actividad de estas entidades. Lo importante son las personas, no los beneficios”.

 

Recuerda que estas instituciones funcionan en países Mónaco o Suiza, donde es habitual que las familias destinen la mitad de sus ahorros a metales preciosos como valor seguro. Insiste en que ofrecen un servicio adaptado a su tiempo, están digitalizados, y ofrecen un servicio moderno, y también labores divulgativas sobre el mundo de los metales preciosos o fomentando el ahorro y la educación financiera.

 

Presea

Para finalizar, Viajo analiza sus objetivos al frente a la organización nacional Presea, y apunta al reto de apuntalar un proceso de dinamización del sector y también impulsar la digitalización, porque “es muy necesario que den salto a plataformas digitales” para que, por ejemplo, se puedan renovar préstamos on line.

 

En este sentido, adelanta que suscribirán “acuerdos y alianzas estratégicas” para modernizar sus servicios así como los proyectos de cooperación internacional. Asevera que la formación es “crítica”, porque “la mejor garantía es que el tasador está bien formado y disponga de los medios tecnológicos más avanzados”. “Ahí reside la calidad y el valor añadido de estas entidades; pretamos mucha atención a la formación y en Presea vamos a intentar que sea así durante nuestra presidencia”, concluye.

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