Del Bosque busca, por si se necesitan, otros recursos

SOBRE EL PLAN PREVISTO. El seleccionador ha cumplido con lo planeado en los dos partidos: Repartió minutos y va recuperando a los ‘tocados’
Agencias

La selección española ya descansa en España después de su periplo en Austria, donde Del Bosque buscó soluciones alternativas al plan establecido. La selección española llegó a tierras austríacas para afrontar dos compromisos en los que parecía destinada a golear pero no fue así. Ante Arabia Saudí, La Roja sufrió más de lo previsto, comenzó por detrás en el marcador pero supo fajarse y lograr el gol decisivo justo en el último minuto (3-2). Ese tanto llegó a la salida de un córner, lo que es aún más significativo porque a lo largo de su carrera en los banquillos, Del Bosque ha dejado claro que no es un preparador al que le obsesione la estrategia.

En el segundo partido, ante Corea del Sur, el juego tampoco fue brillante pero, pese a ello, los técnicos salieron muy satisfechos: Cuando todo parecía abocado al 0-0, Jesús Navas se inventó un recurso que no suele ser muy habitual en los futbolistas españoles: el disparo certero desde media distancia. Vicente del Bosque no se ha saltado ni uno de los puntos previstos en su guión desde que programó estos tres amistosos. Ha repartido minutos entre todos los internacionales y probó con distintas alternativas para comprobar de primera mano qué se podía esperar de ellas. Por el momento, ha formado con dos volantes interiores –Cesc e Iniesta–, a los que ha acompañado por claros extremos como Navas y Mata.

Si algo ha podido sacar en claro el seleccionador es que su equipo parece otro con Xabi Alonso y Xavi Hernández sobre el césped. Se complementan a la perfección, dirigen a sus compañeros con maestría y son capaces de desatascar cualquier situación.

El grupo ha mejorado en muchas facetas pero los técnicos han localizado otras en las que se debe seguir progresando. En la parcela negativa se podría reseñar que la pelota sigue rodando muy lenta, que falta la chispa habitual. Sin embargo, no son errores preocupantes sino que se trata de lagunas perfectamente comprensibles a estas alturas de la concentración.