Del 0-5 y a Primera a otra gesta, pero ésta es por la permanencia

Cada vez que el Salamanca juega en el Carlos Belmonte es inevitable acordarse de Torrecilla, de Urzaiz, otra vez de Urzáiz, de Díaz y de Vellisca. También de los que igualmente pisaron el césped aquella tarde noche de junio de 1995, y de los que no lo pisaron pero contribuyeron a que en el estadio manchego la UDS pudiese escribir una de las páginas más bellas de su historia.
D. G.

Fue el 0-5 que sacó al Salamanca y a Salamanca de la penumbra futbolística. Tocaba gesta y el equipo entrenador por Lillo la alcanzó. Había que remontar el vuelo tras el 0-2 de la ida de la promoción que se jugó en el Helmántico, y se logró. Hoy, el Salamanca vuelve al Carlos Belmonte en busca de otra machada. Esta vez no hay atisbo de ascenso en el horizonte, ni mucho menos. Existe igualmente la obligación de ganar y es precisamente para no caer en el pozo. Poco importa lo abultado del marcador con tal de que éste caiga del lado unionista porque de esa manera, además, el Salamanca tendría ganada la diferencia de goles con un rival directo.

Aquel equipo que destilaba fútbol por los cuatro costados y dejó constancia de ello en los años posteriores: Urzaiz llegó a ser internacional; Díaz y Vellisca hicieron carrera en Primera División; Torrecilla, Olabe y Medina apostaron por los despachos; Balta, primero por los banquillos y luego también a la planta noble; Barbará anda haciéndose un hueco en la cantera del Barcelona y Lillo aún presume en Primera de lo que le dio a aquel equipo.

D’Alessandro reconocía esta semana que aquel inolvidable encuentro debería convertirse en una fuente de inspiración para que el unionismo se vuelque en conseguir una victoria. Aunque en realidad, el Belmonte no es un campo propicio.