Decenas de universitarios salmantinos, atrapados por los préstamos públicos para pagarse la carrera

Foto: Europa Press

Universitarios salmantinos buscan una salida para pagar los préstamos que les dio el Gobierno a cuenta de una renta futura que no llega por la precarización del empleo.

Parecía una gran idea: préstamos en condiciones ventajosas para que los jóvenes se pagaran los estudios universitarios o el máster. El crédito era a interés cero y había un compromiso para devolverlo sólo cuando tuviera un trabajo bien remunerado: si no lo conseguían, se convertía en una beca a fondo perdido. Muy a la americana: créditos para estudiar pagaderos con el futuro trabajo. Se llamó Préstamo Renta Universidad y fue una de las iniciativas del Gobierno de Zapatero en 2007 cuando la crisis llamaba a las puertas de la sociedad española. Hoy, una década después, miles de los que firmaron estos préstamos están atrapados en cantidades que no pueden devolver y se arriesgan a que se les reclamen, e incluso a embargos. Y entre ellos hay "decenas de salmantinos".

 

La estimación es de Miguel Ángel Llamas, abogado y portavoz de la asociación en la que se han agrupado los afectados. De los 12.000 créditos que se concedieron, 10.000 han dado problemas y aproximadamente la mitad de los beneficiarios, 5.000 estudiantes, tienen problemas para devolverlos ahora que están obligados. De ellos, unos 500 son de Castilla y León.

 

El problema al que se enfrentan tiene su origen en las condiciones en las que firmaron y en el hundimiento del mercado laboral. En la primera convocatoria, la de 2007, el Préstamo Renta Universidad era casi un crédito a fondo perdido. El estudiante pedía una cantidad con la que sufragar la matrícula de sus estudios universitarios, un máster o un doctorado. Firmaba un compromiso para empezar a devolverlo cuando tuvieran un trabajo remunerado con un mínimo de 22.000 euros anuales. Si no llegaba ese trabajo, no estaban obligados a devolverlos.

 

Sin embargo, muchos de estos alumnos se han encontrado con un mercado laboral arrasado. La crisis hizo caer de manera radical las primeras oportunidades y los salarios del primer trabajo hasta el punto de que muchos no podían atender el pago de los créditos. Y, ¿la cláusula para no devolverlo? En las sucesivas convocatorias de 2008, 2009 y 2010 las condiciones del programa se endurecieron con respecto a la primera, desapareciendo esa cláusula que protegía en caso de toparse con el futuro laboral que les ha tocado vivir a muchos jóvenes. Cuando ha finalizado el período de carencia de los créditos, han empezado los problemas.

 

Así que los 12.160 alumnos que firmaron sus créditos con las nuevas condiciones (desde 2008 hasta que se derogó el programa en 2012) han tenido que lidiar con los créditos. De ellos, unos 5.000 tienen problemas para devolverlos y han empezado a verse acosados por los bancos. "Los bancos no pueden reclamar el dinero porque es público", asegura Llamas, que cree que "se están excediendo reclamando extrajudicialmente". Los créditos fueron concedidos con fondos del ICO y las entidades bancarias sólo los gestionaban, pero a la hora de la verdad han empezado a reclamar cantidades. Incluso un juzgado de Madrid ha admitido un embargo a una antigua titular de uno de estos créditos que la ha dejado 'en número rojos'. La asociación cree que es un caso único y que se corregirá.

 

De momento, esperan poder ofrecer una solución. "Los afectados no han dicho nunca que no quieran pagar, sino que quieren hacerlo cuando puedan", explica Llamas a TRIBUNA. El abogado cree que esta situación es producto de una información errónea. "Los estudiantes pensaron que firmaban con las condiciones iniciales, las de 2007, y no fue así. Si se hubiera informado bien, no estaríamos en estas", asegura. Ahora, esperan una resolución del Ministerio de Educación y Cultura, responsable, que ya admitió una reclamación por responsabilidad patrimonial presentada por la asociación de afectados en 2016. También confían en que una proposición aprobada por el Congreso para resolver su situación les ayude a terminar con la pesadilla de estar atrapados por un crédito para estudiar.