De vertedero a parque deportivo y de vuelta al abandono

Panorámica del estado del parque de bicicletas de montaña en La Salud. Foto: F. Oliva
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El parque lúdico para bicicletas de La Salud se convierte en una selva de vegetación descontrolada e impracticable para los usuarios de la bicicleta. Así está en la actualidad.

Cuatro hectáreas de superficie, un circuito de 1.700 metros para bicicleta de montaña, una zona de trial bike, 14 rampas y un cerro con impresionantes vistas de Salamanca. Sobre el papel, el parque lúdico de La Salud lo tiene todo para ser un paraíso popular entre los amantes de las bicicletas, pero la realidad es muy diferente. Este lugar, que fue un vertedero y que hace casi diez años se recuperó como zona deportiva, es ahora una selva de vegetación incontrolada, impracticable en buena parte de su superficie y abandonada desde mucho antes del encierro por la Covid-19.

 

El parque se estrenó en 2011 sobre lo que había sido un antiguo vertedero en la zona de La Salud. Se procedió a transformar su superficie de cuatro hectáreas con la plantación de pinos y la creación de un circuito para bicicletas de montaña de 1,7 kilómetros con numerosas rampas. Además, se instaló una zona para bicis de trial a base de obstáculos artificiales creados con troncos, neumáticos y conducciones de agua de gran diámetro. Se remantó la inversión con bancos y una zona de radiocontrol.

 

La descripción es una ayuda para intentar localizar sobre el terreno todos estos elementos, y la verdad es que cuesta bastante. El trazado del circuito de 1.700 metros ha desaparecido literalmente bajo la vegetación, que alcanza una altura considerable, fruto de la falta de mantenimiento y limpieza. Algunas de las rampas son totalmente impracticables porque la vegetación silvestre ha crecido tanto que no se puede pasar.

 

En el punto más alto, a 830 metros, cuesta encontrar un banco en el que contemplar las vistas de Salamanca. Con suerte, aparece  uno entre la vegetación: instalados para descansar, si nos sentamos en ellos la altura de las malas hierbas no nos dejaría ver nada. El circuito de radiocontrol no llegamos a localizarlo en nuestra visita.

 

Y en cuanto a la zona de bike trial, también invadida por la vegetación, su aspecto actual nos devuelve al que pudo tener en su día lo que fue un vertedero. Es paradógico que el circuito de obstáculos se hiciera con materiales de la propia escombrera, como los bloques de cemento o los neumáticos. Una metáfora del camino que esta buena idea ha hecho: de vertedero a zona deportiva, y de vuelta al abandono.