De Franco al coronavirus: Jorja Fernández sopla cien velas confinada en la residencia de Santa Marta

Una celebración muy especial es la que ha vivido Jorja Fernández que ha cumplido 100 años en la residencia Colisee de Santa Marta de Tormes (Salamanca).

Cumplir 100 años ha de ser una gran sensación y aunque cada vez la esperanza de vida es mayor,  el ver como alguien del entorno cumple un siglo ayuda a disfrutar aún más de la vida y del momento. Es el caso de Jorja Fernández, que confinada en la residencia de Santa Marta, ha recibido el calor de su hijo y sus niestos a través de una videollamada. 

 

El equipo del centro le ha preparado un homenaje y una tarta para soplar las velas con la fuerza y vitalidad que la caracterizan, señalan desde la residencia que, desde antes del decreto de alarma por la pandemia de la Covid-19, tomaron todas las medidas para garantizar la salud de sus residentes, lo que ha hecho que el centro cuente con cero contagios por coronavirus.

 

"Emocionada y agradecida" espera poder celebrar pronto el cumpleaños rodeada de toda su familia, pero agradece enormemente el acompañamiento que ha sentido por parte de todos los trabajadores en este dia tan especial. Hoy Jorja pese a lo que supone el confinamiento y no poder recibir la visita de los suyos, se encuentra feliz. Así lo ha dicho a tribunasalamanca.com que también la ha querido felicitar

 

Esta luchadora nació en 1920 en Velada (Toledo), donde vivió con sus padres y sus hermanos (cinco hermanas y dos hermanos) hasta terminar el colegio, su memoria prodigiosa hace que a sus 100 años todavía recuerde el nombre de su maestra Lucia Calle.

 

A los trece años se fue a Talavera a servir con un matrimonio, donde vio la posibilidad de un negocio en el Parador puesto que sus propietarios querían alquilarlo. "Mandé aviso a mi padre y toda la familia se instaló en Talavera para hacerse cargo".

 

Allí paso la Guerra Civil, recuerda que fue el 13 de septiembre cuando las fuerzas de Franco tomaron la ciudad y hasta recuerda el nombre de los militares que allí se hospedaban. "En el parador conocí mi primer amor" y fruto de esa relación nació su hijo Felix, que junto a su nieto Jorge y a su biznieta Laura es lo más "importante" que tiene en la vida.

 

Pasada la guerra, los propietarios quisieron hacerse cargo de nuevo del hotel, cogieron entonces una posada cerquita, donde también le iba bien, allí conoció a su marido que era de Candelario y después de casarse se fue a trabajar con él a una carnicería durante 40 años, una vez jubilados "vivimos en Candelario", donde Jorja se quedo a viviendo sola después de enviudar.

Jorja Fernández junto a Cristina Díaz

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