David Nufrio, el hombre detrás de la máscara

Nufrio junto al jugador de la UD Santa Marta, Dela, el último que ha podido jugar gracias a la máscara personalizada que le ha diseñado

Dificultades con la visibilidad, de adaptación... practicar deporte con máscara para proteger alguna zona dañada de la cara ha dejado de ser un problema en Salamanca merced a los diseños personalizados que realiza David Nufrio. 

Máscaras de fibra de carbono, personalizadas y perfectamente adaptables a la cara sin que aparezcan los típicos problemas de visibilidad o de comodidad porque se clavan en diferentes partes del rostro. Las lesiones en la cara, principalmente fracturas de nariz o pómulo, son ya menos problema para los deportistas, en particular para los futbolistas, gracias al trabajo que de manera casi involuntaria inició David Nufrio. 

 

Fisioterapeuta del Club Deportivo Guijuelo, además de poseer una clínica de fisioterapia, David Nufrio comenzó a hacer espinilleras "por pura casualidad y cabezonería" y porque quiso hacer un regalo a jugadores con los que ha compartido años en el club salmantino. "Quería regalar algo original y útil. Pensé en la idea de hacer alguna espinillera porque antes había hecho cosas con moldes de escayola". Investigó y lo hizo durante meses para descubrir materiales como la fibra de carbono y "fue probar. Ver vídeos de podología, de ortopedia, tutoriales en los que se hacen piezas de fibra de carbono. Fui probando hasta que se me fue de las manos porque fueron meses de investigación", reconoce.

 

Y justo entonces, sin haber acabado con el proceso de las espinilleras, un juvenil de Guijuelo se rompió la nariz y Nufrio pensó en trasladar su 'investigación' a la creación de una máscara. Desde entonces hay quien ha jugado en Segunda con sus espinilleras -aunque ha parado esta actividad por aquello de que el día tiene 24 horas y el tiempo no le da para más-, y esta campaña ha sido el encargado de 'fabricar' dos de esas máscaras para jugadores con diferentes problemas en el rostro esta temporada.

 

Ahora mismo, de hecho, está en pleno proceso para la elaboración de la tercera tras el golpe que recibió Antonio Moreno en Cáceres. La primera la diseñó para el que fuera delantero del CD Guijuelo, Nacho Rodríguez "porque cuando pasan cosas así te puede el saber que puedes dar una solución" y recientemente ha finalizado una para el defensa de la UD Santa Marta, Diego De la Mata, que ya la lució en el último encuentro de Liga. 

 

El proceso para realizar esta 'segunda cara' es largo y trabajoso, tal y como Nufrio nos explica. "Son bastantes horas porque es laborioso. Primero hay que hacer el molde de la cara, que es fundamental y luego sobre el molde hay que hacer el diseño de la máscara. Después ya modelar con la fibra de carbono que lleva un proceso de curado, con unas determinadas horas, con unos materiales que químicamente hacen una reacción y eso es lo que deja una pieza con esa resistencia y ligereza".

 

Después de finalizadas cabe incluso la opción de personalizarlas al gusto de cada uno "que se hace con un diseño en unos vinilos". Por ahora comenta que a las que ha realizado cabe calificarlas como minimalistas, pero se puede hacer casi lo que se quiera sobre ellas.

 

Lo que tiene muy claro es qué le impulsa, aun exprimiendo su tiempo, a realizar este trabajo. "Todo lo que esté relacionado con el deporte, con las lesiones, me interesa. Lo que quiero es que la gente pueda competir y lo que puedan llegar a la competición o a entrenar mejor. Eso me interesa. Para su estado físico no es lo mismo que un jugador sin una máscara esté dando vueltas al campo, que con una máscara esté entrenando con normalidad junto al grupo".

 

La consecuencia final de todo ese trabajo es que futbolistas a los que se les preveía cuatro semanas de baja, a las dos salta al terreno de juego como le sucedió a De la Nava. "En esto, como en mi trabajo, no siento que esté trabajando. El deportista cuando se lesiona está mal porque lo que quiere es estar compitiendo, se juegan mucho porque viven de ello en algunos casos, y cuando ayudas y te lo valoran está claro que te sientes orgulloso", reconoce David.

 

Y es que al final detrás de la máscara lo que hay siempre es una persona. Bueno, en este caso, dos.