David Hernández, encargado de la gasolinera de Linares de Riofrío: "Hemos perdido al 80% de la clientela, es muy duro"

Los surtidores ya no viven el trajín de hace meses en esta pandemia y la Estacion de Servicio de Linares de Riofrío (Salamanca) lucha por mantenerse en pie y por ser un servicio enmarcado dentro de los imprescindibles.

David Hernández Grande en la gasolinera (Foto: G. de Castro)

Es lunes por la tarde y no parar de llover. La escena es inaudita, insólita y asombrosa. Los surtidores de combustible parecen un pueblo fantasma que bien podría pasar en cualquier momento por una película del Oeste. Esa que anuncia la calma y el aburrimiento antes de que llegue el nuevo sheriff imponiendo el orden.

 

A las puertas de la Estación de Servicio Cepsa en Linares de Riofrío (Salamanca) nos recibe su joven gerente, David Hernández Grande. El tedio lo rompe un hilo de música en el interior de la tienda y su ya habitual amplia sonrisa, esa que no ha conseguido desdibujar ni la pandemia de coronavirus que ha truncado su negocio.

 

David Hernández Grande en la gasolinera (Fotos: G. de Castro) 

 

"Te diría que trabajamos con normalidad pero te mentiría. La movilidad es cero así que viene muy poquita gente", comenta. "Desde el primer día que se decretó el estado de alarma se ha notado muchísimo. Recuerdo el día 12 de marzo cuando ya se intuía lo que iba a pasar... salió mucha gente a refugiarse en los pueblos, no lo vi lógico... ya a partir del 14 de marzo el bajón ha sido importante, en torno al 80%". 

 

La estación está abierta de ocho de la mañana a ocho de la tarde, "cierro una hora para comer de 14.00 a 15.00 horas", asegura. Antes, el horario era ininterrumpido de 7.00 a 22.00 horas, "de hecho, si la celebración de Semana Santa se hubiera realizado con normalidad, habríamos estado hasta las 23.00 horas, pero no pudo ser, normalmente es cuando más se trabaja", lamenta.

 

Los primeros días de esta pandemia fueron "nefastos", de hecho ha tenido que solicitar un ERTE para la única trabajadora que le cubre los turnos, "ahora estoy solo". Por suerte, Hernández está surtido de guantes y mascarillas, "me protejo y protejo a los clientes".

 

 

De los que pasan por la gasolinera, hay de todo. "Hay gente muy preocupada, gente poco preocupada, gente concienciada y gente que menos. No hay costumbre de que se sirva la gasolina uno, como en las ciudades grandes, lo que da oportunidad a que la gente lo haga", asegura.

 

El tiempo, que ahora tienen por exceso, abre el abanico de posibilidades. "he pintado la oficina, la fachada de la tienda", las horas se hacen largas y él no está dispuesto a quedarse de brazos cruzados.

 

El precio del combustible en esta gasolinera ubicada en Linares de Riofrío está en constante movimiento. "Si acabas de comprar y baja, tienes que adaptarte, hay veces que no te da ningún beneficio y esto es muy duro". La gasolinera sigue abierta, esperando poder ser el combustible de una recuperación que llegue pronto.