Cuerpo a cuerpo con la Covid-19: "La sonrisa que se vislumbra a través de la mascarilla da fuerzas para continuar"

Víctor Quirós, médico residente de Medicina Preventiva y Salud Pública, explica el día a día de los profesionales en el Complejo Asistencial de Salamanca frente al Covid-19.

Víctor Quirós, médico residente de Medicina Preventiva y Salud Pública en el hospital de Salamanca 

La sanidad charra se está enfrentando a una de sus mayores crisis: la epidemia del coronavirus. En ella, son los profesionales sanitarios los que están en primera línea de batalla y, el número de infectados en este colectivo no deja de crecer día a día, aunque Víctor Quirós, MIR Medicina Preventiva y Salud Pública, del Complejo Asistencial de Salamanca, explica que "ayer, por ejemplo, la cifra de curados superó por primera vez los nuevos contagios, el porcentaje de muestras positivas respecto al total cada vez es menor, el número de fallecidos disminuye día tras día", afirma positivamente.

 

En lo que se refiere a la organización diaria del hospital, dice que siempre se han mantenido dos zonas totalmente independientes: "la de atención a pacientes con diagnóstico o sospecha de COVID y zonas reservadas para continuar atendiendo, en la medida de posible, al resto de patologías". A pesar de trabajar cuerpo a cuerpo con este virus confiesa que "tenemos más miedo por las personas de nuestro entorno que por nuestra propia integridad".

 

Respecto a la desescalada, Quirós lo tiene claro, "el reto de los próximos meses será acompasar e integrar la disminución de Covid-19 con el incremento de urgencias y hospitalizaciones por las patologías habituales. Aunque ya esté ocurriendo, habrá que garantizar también que cuidamos a los que cuidan, observando y colaborando en las posibles secuelas que queden entre los profesionales. Pero vamos, hay motivos para el optimismo con este equipazo".

 

-¿Ha estado desde el principio batallando contra el coronavirus?

-"Aunque ojalá nunca se hubiera producido esta pandemia, he tenido la suerte relativa de vivirla desde dos de sus epicentros. Al inicio, cuando tuvimos el primer caso en Castilla y León, estaba en la Dirección General de Salud Pública, en la Consejería de Sanidad (Valladolid). A medida que la carga asistencial aumentó, volví de mi estancia formativa para colaborar con mis compañeras del Servicio de Medicina Preventiva del hospital. Por tanto, en estos meses que parecen años, he podido observar al coronavirus en sus diferentes versiones: política, estratégica y clínica".

 

-¿Ha tenido miedo?

-"Muchos trabajadores sanitarios estarán de acuerdo conmigo en que el miedo ha sido más por las personas de nuestro entorno que por nuestra propia integridad. En mi caso, algunos miembros de la familia son mayores o tienen patologías de riesgo y otros han estado aislados en casa por ser casos posibles. Sí reconozco que me siento vulnerable ante lo que les pueda pasar. Por si fuera poco, mi pareja es una de las médicas que han estado en primera línea en el pabellón 7 de IFEMA, en Madrid".

 

-¿Cómo ha sido el día a día en el hospital? ¿Cómo se organizan?

-"En el Complejo Asistencial siempre se han mantenido dos zonas totalmente independientes: la de atención a pacientes con diagnóstico o sospecha de COVID y zonas reservadas para continuar atendiendo, en la medida de posible, al resto de patologías. En este 'hospital COVID' trabajan equipos de auténtica élite en Urgencias, en hospitalización coordinados por Medicina Interna, en las Unidades de Cuidados Intensivos, etcétera. El nivel que están demostrando estos meses es impresionante. De manera transversal, servicios como Microbiología, Admisión, Prevención de Riesgos Laborales, Farmacia o Medicina Preventiva damos soporte a todo este engranaje. En nuestro caso, liderados por la Dra. Haro, tratamos de garantizar que estos circuitos independientes de pacientes se mantienen, reducir la transmisión del virus dentro de nuestro centro, y nos encargamos de notificar a la Dirección del centro y a las autoridades de Salud Pública todos los casos positivos que aparecen y su situación. Cifras, por cierto, que en nuestro hospital son muy rigurosas y permanentemente actualizadas".  

 

-¿Han tenido flexibilidad y adaptación? ¿Cómo eran los turnos?

-"La mejor manera de adaptarse a una eventualidad como esta ha sido aprender juntos cada día. Nuevos protocolos, ensayos con fármacos, medidas de protección cambiantes, bulos que se expanden a gran velocidad pero que cuesta mucho detener... Estamos estudiando muchísimo".

 

"Además, como comentas, prácticamente todas las especialidades estamos funcionando con turnos. Tiene un coste personal muy alto y conlleva mucho cansancio, pero es la única manera de lograr un hospital que nunca duerme. Puede que cometamos fallos, pero intentamos garantizar que los pacientes reciban la mejor de las atenciones a cualquier hora del día, porque ni este virus ni ninguna patología entienden de jornadas laborales".

 

-Momentos de mucha responsabilidad, imagino…

"Muchísima. Los más jóvenes no habíamos vivido nada igual. También momentos para darte cuenta de que la formación de estos años ha valido la pena. Cuando ahora, por la gran cantidad de trabajo, te toca tomar decisiones que hasta hace dos meses correspondían a alguno de tus superiores jerárquicos, sientes que el camino que iniciamos en la facultad ha dado sus frutos".

 

-¿Ha observado mayor solidaridad y unión entre los médicos?

-"Entre médicos y entre todos los profesionales. No somos nada sin el resto de compañeros y compañeras. No quiero nombrar a ninguna profesión en concreto por no olvidarme de nadie. Pero todas fundamentales. Hay muchos ejemplos de esta unión, pero me quedo con los llamados 'equipos COVID'. Grupos de profesionales de diferentes especialidades que, coordinados desde Medicina Interna, atienden a los pacientes hospitalizados con esta infección. No hay dermatólogos, cirujanos generales o nefrólogos; simplemente compañeros con un objetivo en común: terminar con el virus y conseguir minimizar sus daños, que ya han sido excesivos".

 

 

-¿Ha estado infectado o pensaba que lo estaba?

-"Afortunadamente no he tenido la infección o, de haberla tenido, ha cursado de manera asintomática. Soy una persona muy poco aprensiva, pero sí reconozco que, cuando surgieron los primeros casos y me despertaba con un poco de dolor de cabeza, pensaba: 'Uf, ¡qué mal va a quedar un preventivista infectado!'. A estas alturas cualquier síntoma ya se debe a la falta de sueño". 

 

-Algún momento que le haya emocionado…

-"Habría, cada día, muchísimos entre los que elegir. Pero me quedo con los encuentros cotidianos. Cruzarse con amigos del hospital a los que habitualmente abrazarías pero que ahora tienen que permanecer a dos metros de distancia. La sonrisa que se vislumbra a través de la mascarilla, no sustituye a esos abrazos, pero da fuerzas para continuar".

 

-¿Puede poner algún ejemplo o contar alguna anécdota?

-"Muy relacionado con la pregunta anterior, te cuento una de esta misma semana. Antes te pongo en antecedentes: Poco a poco se van recuperando las intervenciones quirúrgicas programadas, pero obviamente tenemos que garantizar que estas personas no tienen infección por SARS-CoV-2, por lo que solicitamos una prueba microbiológica el día antes de la cirugía. Una de las pacientes, asintomática, dio positivo y se decidió postponer la intervención. Yo tenía que llamarla para explicar las medidas de aislamiento, realizar el estudio de contactos y coordinarnos con Atención Primaria. Esperaba que me respondiera cabreada por tener que retrasar una operación que llevaba mucho tiempo esperando sin tener ningún síntoma. Y lo que me encontré fue una mujer encantadora, comprensiva y que me pidió que le trasladara el agradecimiento y la fuerza a todo el hospital. Así que lo cumplo por esta vía".

 

-¿Qué se ha hecho bien o qué se ha hecho mal?

-"Tiendo a quedarme con lo positivo. Estamos trabajando muy duro y los resultados comienzan a acompañarnos. La Dirección del hospital planificó, por ejemplo, el incremento de camas de críticos y la sensación siempre ha sido que hemos ido un pasito por delante del virus. En este comienzo de la desescalada está sucediendo lo mismo: un repliegue parcial que permita atender a los pacientes con otras patologías, pero reservando camas por si, esperemos que no, se produce alguna nueva oleada.

 

Respecto a los errores, más que fallos concretos de estas semanas yo creo que se han puesto de manifiesto problemas que arrastramos desde mucho tiempo atrás. La Sanidad Pública no es un gasto, es una inversión. En la reflexión post-pandemia tendremos que hablar de estabilidad y condiciones laborales, conciliación, apuesta por la investigación, situación de las residencias…".

 

Víctor Quirós, médico residente de Medicina Preventiva y Salud Pública en el hospital de Salamanca 

 

-¿Cómo se presenta el panorama tras el control de la epidemia?

-"No va a ir todo bien porque se han quedado muchas personas por el camino. Como he comentado, tratamos de que, de ahora en adelante, los daños sean los menores posibles. Y va haciéndose de día en esta oscuridad que hemos tenido. Hoy, por ejemplo, la cifra de curados ha superado por primera vez los nuevos contagios, el porcentaje de muestras positivas respecto al total cada vez es menor, el número de fallecidos disminuye día tras día; hay motivos para creer que el camino es el correcto y que estamos avanzando a buen ritmo. El reto de los próximos meses será acompasar e integrar la disminución de COVID-19 con el incremento de urgencias y hospitalizaciones por las patologías habituales. Aunque ya esté ocurriendo, habrá que garantizar también que cuidamos a los que cuidan, observando y colaborando en las posibles secuelas que queden entre los profesionales. Pero vamos, hay motivos para el optimismo con este equipazo".