¿Cuál es el origen del nombre de Salamanca?

Se desconoce el significado preciso del nombre original de la capital, identificada como Salmantica en su etapa celtibérica del siglo IV a.C. ¿De dónde viene el nombre de Salamanca?

La división administrativa del Reino de España en provincias data de 1833, año en que el entonces secretario de Estado de Fomento, Javier de Burgos, ideó una división del mapa español en 49 regiones a las que denominó provincias. Su objetivo principal era reforzar la centralización del Estado y agilizar la burocracia en ámbitos como el político, el judicial o el aristocrático.

 

El modelo provincial de De Burgos logró prevalecer en el tiempo y convertirse en la base del que aún tenemos hoy en día, aunque fue sometido a cambios concretos que, entre otros resultados, concluyeron con el incremento del número de provincias a las 52 actuales, con la división de la provincia de Canarias en Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas, y la incorporación de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

 

De acuerdo con lo que se publicó en el Real Decreto de 1833 que aprobó esta división administrativa, las nuevas provincias "tomarán el nombre de sus capitales respectivas, excepto las de Navarra, Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, que conservarán sus actuales denominaciones". Asimismo, las dos provincias insulares de por entonces, Baleares y Canarias, también mantendrían su toponimia. Así pues, oficialmente la provincia de Salamanca lo es admnistrativamente, desde entonces.

 

Con posterioridad, las Cortes Generales fueron aprobando por ley los cambios de nombre de tres de estas regiones: la provincia de Logroño pasó a ser La Rioja, la de Santander se renombró como Cantabria y la de Oviedo, como Asturias. Otras modificaciones más recientes, relacionadas con las lenguas oficiales de las autonomías, transformaron los nombres oficiales de varias de estas provincias: Ourense, A Coruña, Araba/Álava, Bizkaia, Gipuzkoa, Girona, Lleida e Illes Balears. Por el contrario, se estableció la cooficialidad de los nombre de Valencia y València, Alicante y Alacant, Castellón y Castelló, y Navarra y Nafarroa.

 

¿CUÁL ES EL ORIGEN DE SALAMANCA?

 

"Se desconoce el significado preciso del nombre original de la capital, identificada como Salmantica en su etapa celtibérica del siglo IV a.C. Se plantea la teoría de que pueda haber sido llamada Helmantika por los griegos o Hermandica por los romanos, así como que fuese fundada como Salamantica por el Rey Teucro de Salamina, en homenaje a su reino".

Según recoge la enciclopedia libre 'Wikipedia', el origen de la ciudad como asentamiento se remonta al primer milenio antes de Cristo:

 

"Así lo atestiguan los restos cerámicos hallados en el «cerro de San Vicente» y que han sido adscritos a la cultura de Cogotas I del Bronce Final. En este mismo cerro se ha hallado lo que hasta la fecha se considera el primer asentamiento humano de carácter estable y continuo, aunque ya adscrito a la cultura del Soto de Medinilla de la primera Edad del Hierro (siglo VII a.C.). Con posterioridad, ya en la segunda Edad del Hierro (desde el siglo IV a. C.), se ha constatado que se desarrolló un nuevo núcleo de población en el denominado «teso de las catedrales o cerro de San Isidro», éste ya de carácter castreño y que perduró hasta la definitiva romanización de la ciudad.

 

Todos estos asentamientos, y por tanto el actual emplazamiento de Salamanca, deben su existencia a las especiales características geomorfológicas del terreno sobre el que se asentaron. Así pues, en la elección de la ubicación de estos sucesivos asentamientos debió tener una especial influencia que esta zona contara con tres tesos —formados por la erosión de los arroyos de San Francisco y Santo Domingo—, sus correspondientes vaguadas y especialmente la proximidad del río Tormes. Estos detalles remiten a la idoneidad de este territorio a las primitivas funciones de defensa y de control del territorio circundante.

 

El asentamiento del cerro de San Isidro debió ser una ciudad de gran entidad entre los siglos IV y II a.C., no solo por sus dimensiones, si no que también por sus óptimas condiciones orográficas y de protección defensiva, ya que contó con muralla y foso. En el en el 220 a.C., Aníbal, en su avance por Iberia, sitió y conquistó la antigua ciudad de Helmántica (Salamanca). Así, Plutarco dice que "Anibal la sitió y sus moradores, por evitar mayores daños, se le sometieron ofreciéndoles trescientos talentos de plata y otros tantos rehenes, alzando el sitio, los Helmantiqueses, faltaron a sus promesas y protegidos por sus mujeres que habían escondido las armas y lograron vencer a las tropas de Anibal". Sin embargo, el general cartaginés terminó apresándolos y, según Polibio, "admirado por la valentía de sus mujeres, por ellas devolvió a sus hombres la patria y la riqueza".

 

Tras la II Guerra Púnica, el victorioso ejército romano comenzó su expansión por buena parte de la península ibérica. Salamanca inició una intensa época de romanización como ciudad anexionada a la provincia de Lusitania. La Salmantica romana fue reestructurada, limitando su asentamiento al denominado teso de las catedrales, abandonando el emplazamiento del cerro de San Vicente. Su nueva configuración la mantuvo como una ciudad notable, no sólo por sus particulares características defensivas y de accesibilidad, si no que también por ser un centro de intercambio.

 

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