CSI-F denuncia que la actual legislación impone la dictadura del bipartidismo sindical

El sindicato explica que ningún partido político ni administración se plantea cambiar la LOLS, una ley que sobredimensiona la representatividad de los sindicatos mayoritarios y deja sin representación a un número importante de trabajadores.

CSI·F, Sindicato Independiente y Profesional quiere felicitar a los compañeros de CCOO en Castilla y León por haber sido el sindicato más votado en la Comunidad en el último periodo electoral pero, del mismo modo, quiere hacer llegar a la opinión pública "de dónde procede dicha legitimidad representativa". Esta situación, en el caso de las organizaciones sindicales, les habilita para ostentar representación institucional ante las administraciones públicas, la negociación colectiva, promover elecciones, obtener cesiones temporales del uso de inmuebles patrimoniales públicos o cualquier otra función representativa que se establezca, como puede ser la gestión de actividades para el fomento del empleo y la formación de los trabajadores, funciones que en muchos casos también lo son de las organizaciones empresariales más representativas, "pero la trampa está en la distribución de los representantes a elegir", según comenta CSI-F.

 

Por eso, el sindicato quiere señalar que, en el caso de Salamanca, el número de empresas-unidades electorales que han celebrado elecciones sindicales durante los últimos cuatro años en nuestra provincia es de unas 640, con 43.000 trabajadores. Estas unidades electorales han de constar como mínimo de 6 trabajadores, "encontrándonos con la paradoja de que en las empresas que tienen distintas contratas o concesiones como pueden ser limpieza, seguridad privada, ayuda asistencial o construcción entre otras, se pueden generar tantas unidades electorales como centros de trabajo abarquen, en vez de elegir a los representantes de esa empresa como una única unidad electoral", explican.

 

Esto nos lleva a situaciones como que 1.405 trabajadores, de unidades con entre 6 y 10 trabajadores, hayan elegido a 183 representantes, mientras que 15.957 trabajadores, de unidades electorales con más de 1.000 trabajadores, sólo elijan a 196 representantes.

 

Así pues, con la LOLS, "1.400 trabajadores tienen la misma representatividad que 16.000". Y no sólo esto, porque el sindicagto añaade que "el resto de trabajadores que no llegan al mínimo establecido carecen de representación sindical".

 

Según explican, en Salamanca, CCOO y UGT cuentan con un 70% de representación y que el tercero, que es CSIF, se queda en un 8,3%. Pero "para los 24.436 trabajadores de unidades de más de 250 trabajadores, la representación de éstos no llega al 48%. Y para los 16.000 trabajadores de unidades de más de 1.000 trabajadores la representatividad conjunta de CCOO y UGT es del 29%, frente al 71% del resto de sindicatos. Por cierto, en esta franja el sindicato más representativo en Salamanca es CSIF".

 

CSIF Salamanca se pregunta dónde están la equidad y la representatividad. "¿Por qué no pueden todos los trabajadores del comercio, o de la hostelería, o de la seguridad, o de la construcción tener un único Comité de Empresa por ámbito mientras que los médicos, el personal de enfermería, auxiliares, técnicos, administrativos, celadores, personal de mantenimiento y el resto de los 5.300 trabajadores estatutarios de Sacyl tienen 31 representantes para todos los colectivos? Además, este Comité único representaría a todos los trabajadores del ámbito, incluidos todos aquellos que ahora carecen de representantes por no estar en empresas de 6 trabajadores".

 

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI-F) denuncia que la representatividad sindical dependa de poder o no llegar a todas esas pequeñas empresas que es donde se eligen a la inmensa mayoría de los representantes. Lo que, como explica, "pueden hacerlo aquellas organizaciones que cuentan con los medios materiales necesarios, que gestionan cursos y gabinetes y que tienen los contactos empresariales e institucionales derivadas de la utilización de las Mesas de Diálogo Social como garantes del mantenimiento de unos privilegios para el “sindicalismo oficial” a través de un modelo de representatividad sesgado".

 

CSI·F exige a los responsables políticos que, "si de verdad quieren regenerar la vida democrática en nuestro país, lo que tienen que hacer es luchar por cambiar las leyes y normas que permiten, de forma injusta, que los de siempre continúen controlando la voz de todos".