Cruce de acusaciones por un IBI que seguirá entre los más altos de las capitales de provincia

Mañueco y Fernando Rodríguez, presentando los datos del superávit de un ejercicio anterior.

Agrio enfrentamiento entre PP y PSOE por la decisión del Ayuntamiento de no tocar el IBI y su justificación. Los socialistas creen que es una ocasión perdida para aflojar la carga fiscal a los salmantinos. El impuesto seguirá siendo uno de los más elevados del país.

La petición lanzada el pasado lunes por el PSOE para que el Ayuntamiento aprovechara la posibilidad de rebajar el IBI que se le presentaba de cara a 2016 ha generado un agrio debate entre el equipo de Gobierno y el primer grupo de la oposición. Los argumentos han volado entre los dos portavoces en torno a la idoneidad de hacer realidad la primera rebaja en años de la presión fiscal que sufren los salmantinos, pero finalmente parece que el PP se mantendrá en sus 'trece' de congelar los principales impuestos.

 

En ello le apoya Ciudadanos, que se da por satisfecho con esta estabilidad (es lo que le ha pedido para los próximos cuatro años y lo que Mañueco va a hacer) y que centra sus peticiones en las tasas: este jueves anunciará el acuerdo para aplicar rebajas en algunas, como la tarjeta de residente de la ORA y la tasa para crear negocios, algo que ya anunciaron semanas atrás. Y eso a pesar de que en campaña criticaron la alta presión fiscal y pidieron una rebaja: entonces solicitaban que el Ayuntamiento revisara a la baja el IBI, "un impuesto que asfixia a los salmantinos y más en un periodo de crisis en el que el Ayuntamiento debería mirar más por la salud económica de sus vecinos".

 

El resultado es que el IBI de Salamanca se quedará en 2016 como está, ya que si no hay cambios en la valoración catastral, ni en el gravamen que se aplica y se mantiene el recargo del 10% que decretó el Gobierno central, el recibo será idéntico. Y si se queda igual, se mantedrá como uno de los más caros de las capitales de provincia del país.

 

 

UN IBI CARO

 

El Ministerio de Hacienda publica los datos sobre el gravamen que aplica cada capital de provincia y Salamanca sale más paradas. Según los datos de 2014, el Ayuntamiento aplica el segundo gravamen más alto de toda Castilla y León, con un 0,75 (el dato para 2015, visible en la web del catastro, es de 0,8250 para el IBI urbano); solo le supera el de León. El gravamen es el tipo que se aplica para calcular el coste del recibo a partir del valor catastral del inmueble por el que se paga. Con este valor, Salamanca está por encima del que se aplica en Madrid, Barcelona o Sevilla. La OCU también ha dejado mal al Ayuntamiento en materia de IBI al colocarlo entre los más altos del país.

 

Esta es su situación después de varios años de subidas. En su día el PSOE calculó que el IBI había subido un 17% entre 2011 y 2013 antes de que el equipo de Gobierno anunciara su congelación, para lo que contaba con el recargo que instauró el ejecutivo central en 2012 (y que le reporta 4,5 millones a las arcas municipales, un 10% de la recaudación por IBI). A partir de ahí, se anunció congelación como ocurrió con otros impuestos y tasas, estas beneficiadas por un IPC en negativo que propició el anuncio de que no habría más subidas.

 

 

NEGATIVA A BAJAR LA PRESIÓN

 

La polémica ha llegado porque el Ayuntamiento tenía una ocasión para rebajar esa presión que ha ido creciendo aunque ahora esté congelada. Hacienda ha comunicado a los consistorios que ya no es obligatorio que apliquen el recargo que se decretó en 2012 en plena crisis, y que sube el recibo un 10% adicional. Este hubiera sido un gesto para descargar el peso de las facturas a los ciudadanos y es lo que pedía el PSOE. A ello ha respondido Fernando Rodríguez argumentando que, en caso de hacerlo, habría que revisar los valores catastrales; lo normal es que subieran al actualizarlos (no se hace desde 1996) a los precios de mercado a pesar del pinchazo de la burbuja inmobiliaria y que, con el mismo gravamen, subirían hasta un 40%. Pero nadie obliga al Ayuntamiento a esa actualización, al menos, no hasta dentro de unos años. Y tampoco está obligado a repercutir la subida en los ciudadanos.

 

Esto es algo que el portavoz del PP también defiende: no quiere renunciar a esos 4,5 millones de euros que ingresa 'de regalo' gracias al decreto del Gobierno. Un 'regalo' que sabía tenía fecha de caducidad. Rodríguez alega el desequilibrio de las cuentas al tener que presupuestar esa cantidad menos de gasto y que se pondría en peligro el pago de prestaciones, servicios e inversiones. Eso a pesar de que es una cantidad que supone el 4% del presupuesto para este año, 142 millones, que a su vez ha subido un 2% con respecto a 2014. Y a pesar de que el alcalde anunció un superávit de 12,5 millones en 2014 y una capacidad de financiación -superávit en los términos de la Ley de Estabilidad Presupuestaria- de más de 24 millones de euros.

Noticias relacionadas