Crespo se retrata: convoca a los expresidentes de la Cámara de Comercio y deja fuera a Mesonero

Santiago Fernández, Pedro Díaz, Fernando Prado y José Luis Zarza, invitados por Benjamín Crespo (Foto: De la Peña)

Las buenas palabras de su toma de posesión y su intención de forjar "una Cámara de Comercio transparente y abierta al empresariado" han quedado arrastradas por el barro a la primera de cambio. Benjamín Crespo invitó a un acto 'cosmético' y sin trascendencia más alla de lo que sería la pura cortesía institucional a los últimos presidentes de la institución y cometió un feo desliz: dejó fuera a Juan Antonio Martín Mesonero, quien la dirigió entre 2008 y 2015.

Benjamín Crespo, nuevo presidente de la Cámara de Comercio, no sólo ha dedicado todos sus esfuerzos pretéritos y más recientes en echar por tierra la labor de su antecesor en el cargo, Juan Antonio Martín Mesonero, sino que ha olvidado cualquier norma básica de cortesía institucional.

 

En una convocatoria a la que sólo pudieron acceder los fotógrafos y videógrafos, posó para los medios rodeado de 4 de los 5 últimos presidentes de la institución cameral. ¿Adivinan quién faltaba? Exacto, sólo Martín Mesonero no fue invitado. Las básicas normas de comportamiento que cabrían esperarse en un gestor de una entidad como la Cámara de Comercio dictan que se guarden las formas o, de lo contrario, se eviten escenas como la vivida, en la que Crespo evidenció que, o bien actúa por puro revanchismo infantil, o bien tiene miedo de encontrarse cara a cara con su antecesor.

 

Crespo ha acusado a Martín Mesonero de todo tipo de delitos y tropelías y, hasta la fecha, los tribunales le han castigado con un revolcón tras otro, incluso con una condena judicial por amenazas a trabajadores. No obstante, todavía en el primer pleno de su mandato, celebrado la semana pasada, insistió en deslizar nuevas amenazas de querellas y anunció que la Cámara contratará una nueva auditoría para que se audite lo ya auditado, en la que se invertirán 10.000 euros pese a la delicada situación económica que atraviesa la institución. Ha insistido también en acusar a la anterior corporación (y a la gestora nombrada por la Junta de Castilla y León para gestionar la Cámara desde octubre de 2015 hasta noviembre de 2016), de ocultar información y de hacerla desaparecer sospechosamente. ¿Y a la primera oportunidad de solicitarle en persona a Martín Mesonero esos documentos o informaciones prefiere no invitarle a un acto en el que estuvieron el resto de ex-presidentes? 

 

¿A qué tiene miedo Benjamín Crespo? ¿Quiere borrar de un plumazo el mandato de Martín Mesonero, quizá porque ocupó junto a él cargos de la máxima responsabilidad, avaló su gestión y votó a favor de lo que ahora critica o insiste en judicializar? Mal comienzo de mandato en cualquier caso, que seguramente vaya a perseguirle el resto del tiempo que permanezca a la cabeza de la institución cameral, que algunos auguran será menos del que él mismo espera.