Corona Sol: las vistas a un hotel ilegal 'cortesía' de Mañueco

El hotel ilegal que el alcalde de Salamanca no quiere cerrar martiriza a 200 vecinos desde hace años. Pese a las sentencias en contra y sin licencias, el hotel sigue abierto y alberga muchos actos del PP, que gobierna el Ayuntamiento y se niega a ejecutar las sentencias. Así es el 'muro' visto desde las casas de los afectados.

'Vecinos tras el muro'. Este es el nombre que se esconde tras las siglas AVEMUR, la asociación desde la que hasta 200 vecinos se han alzado para impedir que los intereses de una promotora y la inacción de un ayuntamiento pasen por encima de sus derechos. La elección del nombre no es gratuita, el muro es literal y verlo en directo impresiona. El muro al que se enfrentan es real, de hasta 10 metros en el punto más bajo en el que confluyen los patios de las viviendas de toda la calle Alarcón con la parte trasera del Hotel Corona Sol. Y aunque ha llenado de oscuridad muchas viviendas, también ha despertado el orgullo de los afectados.

 

El polémico hotel es el origen del problema. Planteado inicialmente como edificio de apartamentos, el día que empezó su construcción empezaron los problemas para los vecinos de los diez portales que forman la calle Alarcón. Poco a poco, el 'monstruo', como lo llaman, empezó a cobrar forma y a levantarse sobre los edificios que ya existían muy por encima de lo que alcanzaba el entendimiento y las leyes urbanas. Cuando se quisieron dar cuenta, la promotora, Palco3, había construído una empalizada de hasta 17 metros de altura a base de placas que había puesto pegando con las tapias de sus patios. Ni un centímetro regaló hacia afuera, y cogió todos los que quiso hacia arriba. Incluso de más.

 

"Cuando vimos lo que estaba pasando, nos agarramos a los balcones y dijimos: 'aquí no se pone una placa más'", dice una de las vecinas más combativas, aunque aquí el nivel de movilización es alto. En el recorrido por los portales y casas queda la sensación de estar protagonizando una de esas escenas, mil veces vistas en las películas de la II Guerra Mundial, en las que la resistencia clandestina hace su lucha a base de apodos y santo y seña.

 

Aquel muro gigante fue sólo la primera de las tropelías que han tenido que sufrir lo puso la empresa  se convirtió en el muro definitivo, de 'sólo' diez metros que, puesto de pie en los patios, parecen muchos más. Sólo hay que entrar en el patio de uno de los bajos del portal más próximo al paseo de Carmelitas y mirar hacia arriba: es la vista de la foto principal de esta noticia, un muro delante y un mamotreto detrás.

 

Desde el interior de las viviendas se pueden ver con detalle elementos sorprendentes, como las diez columnas que albergan 31 aparatos de aire acondicionado que trabajan día y noche a siete metros de las ventanas de los vecinos. Y también unas chimeneas para sacar el aire del parking, pegadas a las viviendas y que se alzan por encima de las de los edificios hasta el punto de que las han convertido en inútiles. Entre los estractores del parking y esto los niveles de dióxido comprobados son, en ocasiones, alarmantes. Además, llenan de humedades y hongos las paredes a las que están pegadas.

 

En las plantas bajas, la oscuridad es manifiesta no sólo por el primer muro, sino también por el segundo: el que conforma la fachada trasera del hotel. Se alza al menos una planta por encima de lo que debería, 800 metros de exceso de construcción tal y como está avalado y reconocido por la propia empresa, motivo más que suficiente para que esa azotea fuera clausurada o derribada. Su altura fue posible en su día gracias al 'Everest', la calle frente al hotel dedicada a Víctor García de la Concha y que se elevó contra natura para legalizar el exceso de edificación.

 

Este segundo muro, el de la fachada trasera, afecta no sólo a los vecinos de los primeros números, sino incluso a los de la parte superior de la calle Alarcón y en las plantas altas. Visto desde los edificios en la otra acera de la calle Alarcón, el panorama estremece: el hotel se eleva por encima de la lógica hasta parecer una amenaza para las viviendas. La desproporción es tal que da vergüenza ajena que alguien avale todavía que todo se hizo bien. Pero lo hay.

 

 

EL MURO DE LA ADMINISTRACIÓN

 

Con todo, no es lo peor que han tenido que pasar. El muro físico despertó la indignación de los vecinos y fue el culpable de todo lo que ha ocurrido después, que no ha sido poco. Han tenido que tragar con él y de ahí ya no se moverá. Les ha tapado la luz, ha empobrecido el valor de sus viviendas, les genera humedades, ruidos, emisiones tóxicas... pero los vecinos han conseguido que la justicia les dé la razón por encima de cualquier pronóstico frente a una de las promotoras más poderosas de Salamanca. La justicia ha avalado sus denuncias anulando todas las licencias habidas y por haber, aunque la promotora ha recurrido y todavía hay conflicto para rato: juega a su favor el poderío económico, más limitado en el caso de los vecinos, que llevan puestos de sus bolsillos 38.000 euros en pleitos.

 

Sin embargo, ahora tienen que lidiar con otro muro todavía más alto, el de la Administración, siempre desfavorable cuando los administrados le llevan la contraria. En este caso, la administración de turno, el Ayuntamiento de Salamanca, lleva años haciendo lo posible por legalizar el hotel con medidas 'a la carta' de Palco3. Incluso ahora que la justicia ya da la razón a los vecinos lo ha vuelto a intentar asumiendo como propia una iniciativa de la promotora: la oposición se negó al enjuague en una emocionante defensa del interés general que puso de acuerdo a PSOE, C's y Ganemos. El equipo de Gobierno de Fernández Mañueco pretendía una triquiñuel para cambiar una calle estrecha por legalizar el hotel. Tras la negativa ha optado por ponerse legalista y abrir un compás de espera hasta que se resuelva la ensalada de recursos.

 

 

EL HOTEL DEL PP

 

Mientras tanto, el PP, partido que sostiene a Fernández Mañueco en el Ayuntamiento, celebra en el hotel muchos actos. Permitir su uso ha sido una constante a pesar de que no tiene licencias: el día que abrió no las tenía y allí pernoctó la selección femenina de baloncesto en su visita en 2010. El último caso, la cena de Navidad del PP que se hizo justo en los mismos días en que se conocieron las últimas sentencias. Una provocación en toda reglaCuando Mañueco y el presidente popular, Javier Iglesias, le hincaban el diente al menú navideño el hotel carecía de las licencias necesarias para estar abierto sin temor a tener un problema. No les importó, ni siquiera el 'run run' por las evidentes vinculaciones entre el el PP y el propietario de este hotel, el mismo de otro establecimiento en el que los populares celebran sus noches electorales.

 

Ahora los vecinos buscan ayuda para seguir adelante en una lucha en la que le han hecho muchas muescas a sus poderosos enemigos. Tarde o temprano, las sentencias serán firmes, se acabarán las instancias a las que recurrir y el promotor no podrá negar que su 'monstruo' desborda cualquier mínimo exigible de legalidad. Será difícil que le tiren el edificio. Si tiene que cerrar, le puede quedar el consuelo de los 4.000 euros por día que ha pedido como posible indemnización, y a la que el Ayuntamiento no se ha opuesto. A los vecinos les quedará para siempre el 'regalo' de un edificio ilegal a todas luces y unas vistas cortesía de Fernández Mañueco.