Contaminación en Salamanca: peatonalizar y limitar coches en el casco histórico antes que restringir el tráfico
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Contaminación en Salamanca: peatonalizar y limitar coches en el casco histórico antes que restringir el tráfico

Tráfico en la plaza de España de Salamanca.

El Ayuntamiento de Salamanca toma como base el plan de movilidad sostenible para empezar a trabajar en la reducción del 40% de contaminantes que se ha fijado como objetivo para 2020. La idea es incidir en peatonalizaciones y aprovechar el sistema del control de acceso a calles del centro.

Salamanca ha decidido poner la primera piedra para luchar contra el problema de la contaminación, pero ha elegido hacerlo desde una perspectiva amplia que se centra en el consumo energético sostenible y los riesgos presentes y futuros a los que se enfrenta la ciudad por culpa del cambio climático. El objetivo: rebajar un 40% los niveles de contaminantes vinculados al tráfico antes de 2030. Esta es la apuesta del consistorio, un objetivo ambicioso, en el que es el primer movimiento por una atmósfera más sostenible, reto que va a afrontar desde una perspectiva propia y que va a tomar como punto de partida el Plan de Movilidad Sostenible.

 

Este documento, aprobado en 2013, es la hoja de ruta que ha seguido hasta ahora el Ayuntamiento de Salamanca para poner en marcha medidas centradas en la movilidad, pero sin dejar de lado otros factores como la eficiencia energética o la salud. Es este plan el que ha guiado las peatonalizaciones, la extensión del carril bici o el control del acceso de vehículos a calles del casco histórico; pero desde su aprobación también se ha dejado en el tintero medidas importantes como el desarrollo de nuevos carriles exclusivos para el bus, la llegada del carril bici al centro o la conversión de la Gran Vía en calle exclusiva para transporte público.

 

El ayuntamiento ya ha anunciado que trabaja en la elaboración de un Plan de Acción para el Clima y la Energía Sostenible, pero ese plan es todavía un proyecto. Por ahora, el plan de movilidad sostenible es el único documento munlicipal de trabajo existente en el que se aborda el problema de la movilidad y la eficiencia energética, aunque tiene contadas alusiones a la contaminación atmosférica causada por los medios de transporte. Por eso, se ha decidido tomar como base para las próximas actuaciones.

 

En este sentido, fuentes municipales inciden en que no se podrá saber nada de las nuevas medidas que se tomen hasta que el nuevo plan esté elaborado. Mientras tanto, ponen en valor lo conseguido con las propuestas del plan de movilidad. El Ayuntamiento de Salamanca sigue apostando por las peatonalizaciones que están desarrolladas a medias. Hay muchas realizadas, pero el plan contempla que se hagan peatonales por completo Íscar Peyra, todo Pozo Amarillo, San Pablo, plaza de Los Bandos (con la futura reforma), Crespo Rascón, plaza de la Fuente y todo el barrio de San Vicente, entre otros.

 

Además, se cuenta también con la limitación del tráfico en el centro histórico, donde la peatonalización y el sistema de control de accesos se han convertido en métodos para rebajar la circulación. El sistema de cámaras que controla quién entra sin permiso en las calles peatonales del centro y casco histórico ha valido un reconocimiento de Greepeace, que pone a Salamanca en la lista de las ciudades que hacen algo contra la contaminación de los coches. No obstante, entre los objetivos expresos de la red de cámaras no estaba la reducción de la contaminación, y por las calles restringidas circulan 2,8 millones de vehículos al año.

 

También se hace especial incidencia en el sistema de alquiler de bicicletas, que poco a poco va sumando adeptos; la incorporación de vehículos híbridos a los servicios municipales; y en el uso del bus urbano, con una flota eficiente y de bajas emisiones, aún descartando los eléctricos.

 

La pregunta es si el desarrollo total de las medidas de un plan presentado en 2013 serán suficientes para atajar el problema de contaminación que tiene Salamanca. Según los últimos datos de Ecologistas en Acción, el nivel de ozono en el aire de Salamanca superó el máximo recomendado por la OMS 112 días durante el año pasado y respirar el aire de la capital es perjudicial para la salud todo el año. La mayor contaminación en una ciudad sin industria procede del tráfico rodado, que aporta ozono, partículas y dióxido de carbono.

 

 

El consistorio, facultado para restringir la circulación

 

Conociendo esta situación, otras ciudades han puesto en marcha medidas de restricción del tráfico rodado, causante del 60% de las emisiones. No solo las grandes, como Madrid o Barcelona, sino también una más próxima como Valladolid, que limita la circulación los días en los que la red de control indica mayores niveles de contaminación.

 

En el caso de Salamanca, la pasada legislatura ya se propuso hacer un análisis de la situación y elaborar un plan de actuación que contemplara la posibilidad de restringir la circulación, aunque es cierto que esta ya está bastante limitada en la 'almendra' central de la ciudad. El reto de extender las limitaciones a la primera ronda, que sería el siguiente nivel del núcleo urbano, se antoja complicado. Se podría hacer porque la actual normativa estatal de calidad del aire faculta a los ayuntamientos para tomar medidas de restricción del tráfico; y el Gobierno en funciones quiere obligar a que así sea en municipios de más de 50.000 habitantes. Habría que ver qué incidencia tendría en la fluidez del tráfico.

 

En todo caso, primero hay que diagnosticar la situación, y para ello habrá que tomar datos. Y habrá que ver si la nueva ordenanza de tráfico, que terminó la pasada legislatura ya redactada, incluye algún esbozo de norma restrictiva para el tráfico. Con todo, el objetivo declarado del futuro plan es global: las medidas que se tomen serán para combatir el cambio climático desde un punto de vista de viabilidad de recursos humanos, técnicos y económicos. El objetivo es reducir al menos un 40% las emisiones de dióxido de carbono para el año 2030, pero también logar un ahorro mínimo del 27% en la eficiencia energética y sustituir un mínimo del 27% del actual  consumo por otro proveniente de energías renovables. Algo para lo que limitar la circulación de coches no basta, aunque sería importante.