Confinamiento en el corazón de la Ruta de la Plata: Así viven la cuarentena peregrinos en el albergue de Fuenterroble

Peregrinos en el albergue de Fuenterroble de Salvatierra (Foto: Diócesis de Salamanca)

Una quincena de personas de diferentes países conviven en el albergue salmantino tras la declaración del estado de alarma por el coronavirus.

Desde hace más de un mes vivimos encerrados y confinados en los hogares. Una cuarentena social impuesta por las autoridades tras la crisis sanitaria provocada por el coronavirus. Quedarse en casa es la mejor manera de prevenir el contagio y erradicar la enfermedad. Sin embargo, regresar a casa es algo que no todos han podido cumplir.

 

Este es el caso de 16 peregrinos que se encontraban en pleno corazón de la Ruta de la Plata, una historia que ha recogido la Diócesis de Salamanca. La primavera es tiempo de peregrinaciones y son muchos los que aprovechan esta estación para recorrer los caminos que llevan hasta Santiago de Compostela. La declaración del estado de alarma a muchos les pilló lejos de sus hogares y pudieron regresar a ellos, pero no es el caso de las 16 personas que se encontraban en la ruta y que no han podido regresar al no encontrar forma de hacerlo. 

 

Se trata de peregrinos procedentes de diferentes países como Italia, Gran Bretaña, Alemania y Holanda y que desde el pasado 14 de marzo conviven en el albergue parroquial 'Santa María’, de Fuenterroble de Salvatierra junta al sacerdote diocesano Blas Rodríguez, que coordina la actividad del centro y cuatro alumnos del Colegio 'La Inmaculada' de Armenteros.

 

Blas Rodríguez cuenta a través de la Diócesis su experiencia. “Este es un ejemplo de la acogida de la Iglesia, se acoge a cualquier persona, de cualquier nacionalidad y credo sin ningún tipo de condiciones. Todo el mundo tiene la mesa puesta, la lumbre encendida y una cama para poder descansar, y entre todos vamos compartiendo lo que se puede, y es la acogida con una nota de identidad cristiana que es la hospitalidad”.

 

"La convivencia está resultando muy rica a pesar de las dificultades que puede plantear la diversidad de idiomas. Esto es un pequeño Pentecostés, hablando en lenguas diferentes, todos nos entendemos porque lo que importa es la buena voluntad y el deseo de que todos pongan lo mejor de su parte, lo que tienen en cada momento”.

 

Sobre la rutina diaria en el albergue, cuenta que “no hay tiempo para aburrirse, la jornada comienza con una limpieza exhaustiva de todo el albergue. Hay tiempo después para talleres y actividades diversas, además de preparar las comidas, e incluso la oración de cada día. Los domingos se celebra la eucaristía, y así se ha hecho también durante el triduo pascual: Se han tenido que celebrar en el ámbito interno, y es una experiencia muy rica porque hemos tenido la oportunidad de que los que han querido participar, lo han hecho”.

 

Por su parte, también a través de la Diócesis, uno de los peregrinos narra su experiencia en el albergue: "Hemos tenido mucha suerte de encontrar cobijo aquí, yo no tenía posibilidad de volver a mi país en marzo, no había manera de regresar”. "Nos organizamos en habitaciones distintas, yo la comparto con otro señor de Madrid. Hacemos limpieza del lugar donde descansamos, y colaboro en lo que puedo, leo, escucho música y cada día hacemos un momento de meditación, leemos el Evangelio y lo compartimos".

Comentarios

Meses 18/04/2020 14:18 #1
SI Blas, como otros tantos peregrinos que se pasan en Fuenterroble meses y meses.

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