Confaes, CCOO y UGT se niegan a cambiar el diálogo social para hacer sitio a la 'otra' patronal

Reunión del diálogo social de Salamanca en el Ayuntamiento.

Ni confederación ni sindicatos están dispuestos a variar la composición acordada: la 'otra' denuncia un veto que no ha existido. 

La patronal Confaes y los sindicatos CCOO y UGT, miembros natos de la mesa del diálogo social, se han negado a cambiar los términos en que se constituyó el pasado julio este foro y han dado carpetazo, de momento, al intento de Alfonso Fernández Mañueco de colar en este órgano a la asociación que goza de sus favores. El motivo es que ninguno de los tres miembros natos está dispuesto a modificar la formación acordada en la reunión constituyente. Entonces, se creó como una mesa a cuatro bandas formada por Ayuntamiento, Confaes, CCOO y UGT, y así quieren que se quede.

 

La reunión empezó, como ya ha contado TRIBUNA, con la discusión del primer punto, propuesto por el alcalde y en el que se debía tratar la inclusión o no de la asociación Empresarios de Salamanca en la mesa. En principio, se dudó sobre si les debía dar trámite de audiencia, pero finalmente se les permitió exponer sus motivos. Así lo hicieron, representados por el presidente de la AJE, Iván Ledesma, portavoz de la junta gestora que comanda Empresarios de Salamanca; y Cristina Ruiz Sagarduy, gerente de la asociación de hostelería, la otra 'pata' de la asociación junto a Aesco.

 

Tras su exposición, los miembros natos de la mesa hicieron la suya y explicaron los motivos por los que no se puede aceptar su inclusión. La principal, que en la constitución de la mesa se acordó que estaría formada por cuatro partes y que no estaban dispuestos a cambiarlo. En la votación, Confaes votó en contra y tanto CCOO como UGT se abstuvieron, pero con el matiz de que no estaban dispuestos a cambiar la composición de la mesa. La decisión debía ser unánime como marca el régimen de funcionamiento, así que no hubo más que hablar.

 

El presidente de Confaes, Juan Manuel Gómez, advirtió además que, en caso de abrir la mesa, no quedaría otro remedio que tratar la entrada de otras partes. Entre los ejemplos que puso, la inclusión de más sindicatos como CSI-F, muy representativo en el colectivo de funcionarios, o la entrada de los grupos políticos de la oposición.

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