Condenado en Salamanca a tres años y seis meses de prisión un abuelo que abusaba sexualmente de su nieta con discapacidad
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Condenado en Salamanca a tres años y seis meses de prisión un abuelo que abusaba sexualmente de su nieta con discapacidad

Imagen de archivo de la Audiencia Provincial de Salamanca.

El acusado que debía cuidar de sus nietos en multitud de tardes aprovechaba el momento para lejos de cualquier mirada, meter a la víctima en un dormitorio, cerrar la puerta y realizarle tocamientos. 

La Audiencia Provincial de Salamanca ha condenado a C.R. a tres años y seis meses de cárcel por abusar sexualmente de manera continuada de una joven de 16 años con discapacidad psíquica del 71%. Asimismo, se le inhabilita el derecho de sufragio durante el tiempo de la condena y se le prohíbe aproximarse a la víctima, a su domicilio y al centro escolar en una distancia de 250 metros durante un periodo de 8 años y la prohibición de comunicarse con ella por cualquier medio también durante 8 años. Con posterioridad a su ingreso en prisión C.R. dispondrá de libertad vigilada por un tiempo de seis años y deberá indemnizar en concepto de responsabilidad civil a la mejor con una suma de 10.000 euros. También ha de hacerse cargo de las costas procesales.

 

C.R. es el abuelo materno de la menor de edad, de tal forma que tras el fallecimiento del padre de la misma, ella y sus hermanos menores quedaban bajo la custodia de su abuelo en numerosas tardes. En múltiples de esas ocasiones, el acusado conducía a su nieta a un dormitorio de la casa alejado de la mirada del resto y, aprovechando la ausencia de estos, cerraba la puerta, apagaba la luz y le realizaba tocamientos en el pecho en los genitales, tanto por fuera como pro dentro de la ropa.

 

La víctima, según dicta la sentencia, no presentaba sintomatología significativa reactiva a los hechos denunciados, “favorecido por su déficit a nivel intelectual, lo que promueve que no sea consciente de la gravedad de los hechos denunciados”.

 

Todos los hechos fueron dados por ciertos por el propio acusado, de tal forma, que por razones de economía procesal se consideran acreditados los hechos punibles, precisamente por ese asentimiento prestado por su autor.

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