Condenada a dos años y cuatro meses por apropiarse de 36.200 euros de la anciana a la que hacía los recados
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Condenada a dos años y cuatro meses por apropiarse de 36.200 euros de la anciana a la que hacía los recados

Juzgados.

El tribunal afirma que la ya condenada se aprovechó de la amistad con la mujer, que sufre deterioro cognitivo y no conoce la equivalencia euros-pesetas.

La Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado a dos años y cuatro meses de prisión a una mujer por apropiarse de 36.200 euros que extrajo de la cuenta corriente de la anciana a la que hacía los recados. El tribunal considera a la acusada autora de un delito continuado de apropiación indebida por realizar hasta trece extracciones de dinero "sin el conocimiento ni consentimiento" de la titular de la cuenta, recoge E. Press.

 

Además de la pena de prisión, le impone el pago de una indemnización en concepto de responsabilidad civil que asciende a 36.200 euros, el importe de lo apropiado indebidamente.

 

Sin embargo, la Audiencia no puede extender este delito al periodo anterior, en el que la acusada aún no estaba autorizada en la cuenta de la anciana, ya que, según explicó la empleada del banco en el juicio, ella misma llamaba a la anciana cada vez que la implicada iba a sacar dinero para comprobar que la titular quería realizar la extracción.

 

Aprovechó la amistad con la señora

 

Según el relato de hechos de la sentencia, la ahora condenada, "aprovechándose de la amistad" que tenía con la anciana "derivada de que durante años era la encargada de darle la medicación, hacerle recados y la gestión del banco" y "con intención de obtener un beneficio económico ilícito y figurando como autorizada en la cuenta bancaria", realizó entre febrero de 2018 y enero de 2019 diversas extracciones de cantidades, "sin el conocimiento ni consentimiento" de la titular.

 

Los reintegros eran mensuales, salvo en junio, cuando se realizaron dos, y oscilaban entre los 1.000 euros que sacó en dos ocasiones, hasta los 5.000 euros que extrajo en una ocasión. La cantidad total asciende a 36.200 euros.

 

El tribunal ha tenido en cuenta, entre otras pruebas, la declaración de la empleada del banco, que llevaba veinte años trabajando en la entidad y conocía desde entonces a la anciana; declaración que "ha resultado decisiva para delimitar temporalmente la comisión del delito de apropiación indebida". La empleada manifestó en la vista que con anterioridad a que la titular de la cuenta autorizara a la procesada, ella se encargaba de llamar a la anciana para confirmar la operación. "Cuando recibía la cartilla con el DNI y el papelito de la anciana indicando la cantidad a sacar, la llamaba personalmente para confirmar dicha operación, por lo que hay que entender que dicha confirmación por la titular de la cuenta excluye, por aplicación del principio 'in dubio pro reo', que podamos declarar probado que la acusada extrajera, antes de la citada autorización de la nueva cuenta, las cantidades efectivamente retiradas de la cuenta", explica la sentencia.

 

Retiradas de dinero "extrañas"

 

También se ha considerado la testifical del hermano de la anciana, quien en una ocasión preguntó a la mujer cuánto pagaba a la acusada y ésta nunca le contestó, y otra vez en que le dijo que tenía que hacer testamento la acusada le llamó diciendo que dejara tranquila a su hermana.

 

También manifestó que un día acudió al banco y allí estaba la cartilla de su hermana, en la que había unas "salidas extrañas", y relató que ella "no gasta dinero" y que "de las cosas del banco no sabe nada porque todo lo llevaba su marido" antes de que éste falleciera.

 

En el mismo sentido, la médica forense confirmó al tribunal que la anciana "presentaba un deterioro cognitivo, no tenía valor del dinero y no conocía la equivalencia euros-pesetas".

 

Frente a todas estas pruebas testificales, el tribunal señala que la declaración de la acusada "no resulta en absoluto convincente" en tanto relata que sacaba dinero varias veces al mes al tiempo que reconocía que la anciana apenas gastaba unos 200 euros al mes. También aseguró que por entonces "tenía muchos gastos", entre otros, de caldera, ascensor o unas obras en el inmueble.

 

Sin embargo, la sala ha podido comprobar que tales gastos "no sólo no se han acreditado, sino que se ha aportado certificación" de la administración de fincas de la vivienda de la anciana en el que se informa que no hay ascensor y que tampoco existía acuerdo para realizar ningún tipo de obra en el inmueble.