Con la E de escritor, Christian Gálvez derrocha pasión por el Renacimiento

Christian Gálvez durante la presentación de su obra en Salamanca (Foto: Teresa Sánchez)
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Christian Gálvez llegaba a Salamanca para presentar su libro 'Rezar por Miguel Ángel' pero ante un Liceo repleto ha hecho mucho más. Ha mostrado su conocimiento del Renacimiento con un repaso magistral y ameno con el que ha conseguido trasladar su pasión. Ha hablado de lo más humano de los genios, y por si alguien aun no lo sabía, ha demostrado que él no aspira a ser un ídolo de la tele sino que está en camino de ser referencia de las letras. 

 

DE JERO A CHRISTIAN, DE PRESENTADOR A PRESENTADOR

 

 

Jero Hernández, concursante en Pasapalabra, se encargó de la presentación del acto. La de Jero fue una puesta en escena sobria y castellana, con apuntes sobre las conexiones que se pueden encontrar en su libro con Salamanca, pequeño bosquejo de 'Rezar por Miguel Ángel' y de la persona de la que quiso destacar que "transmite lo mismo en el concurso que tiene cuando habla de Miguel Ángel: Pasión".

Cuando los focos del plató de televisión se apagan y Christian Gálvez se va a casa, el presentador deja paso al escritor que durante muchas madrugadas deja volar esa mezcla de imaginación y conocimientos sobre el arte, la cultura y el humanismo del siglo XVI que han dado ya a luz a dos de las obras de sus 'Crónicas del Renacimiento' y están en proceso de traer al mundo la tercera. De su mano, de su pluma y de la realidad que consigue amalgamar con la ficción, los genios del Renacimiento se humanizan.

 

Christian Gálvez llegaba al Liceo de la mano de la segunda de esas crónicas, su libro 'Rezar por Miguel Ángel' -la primera fue 'Matar a Leonardo da Vinci'-, en la que desvela los secretos que hay detrás del gran artista. Lo hacía en un día que podía parecer complicado como él mismo ha afirmado en la presentación. "No sé si pedir disculpas o dar las gracias", afirmación que realizaba porque muchos le habían precavido porque la fiesta en la calle le podía restar aforo pero el Liceo se quedó pequeño y de ahí su agradecimiento. "Se agradece que un día así estemos tanta gente aquí hablando de Cultura". 

 

Más de uno es posible que fuera a ver al presentador de 'Pasalabra', una faceta que para nada apartó sino que supo conjugar a la perfección con la presentación literaria que corrió a cargo de Jero Hernández al que agradeció "una de las tres mejores introducciones que me han hecho", pero lo que se encontraron todos los asistentes es que Gálvez es pura erudicción cuando de hablar de Renacimiento se trata. 

 

Por eso no se centró en contar lo que escribe en su libro sino que dio una breve pero auténtica clase de Historia sobre qué es el Renacimiento. Repaso por su origen, cita de sus protagonistas y un apartado especial para hablar de los dos artistas sobre los que versan sus dos primeras novelas, Leonardo da Vinci y Miguel Ángel, la inteligencia expansiva y la concentrada, el hombre de Ciencia y el artista, el amable y el terco, el mercenario y el fiel, el fracasado y el frustado... "Dos referentes que no dos ídolos", diferencia que realizó y explicó Christian Gálvez. 

 

El escritor relató que con sus Crónicas, también con el tercer libro sobre su admirado -quizás el que más de todos-, Rafael, lo que intenta es "arrancar la patina de genialidad y contar que eran hombres que fracasaban, triunfaban, se emocionaban y se motivaban. Todo eso es lo que intento plasmar desde el punto de vista de la ficción". 

 

 

De todo eso ha charlado Gálvez que, por supuesto, también ha abierto turno de palabra para que los presentes le preguntaran por su obra, por su interés por el Renacimiento o por el programa que presenta en la televisión contando anécdotas divertidas como la que mencionó sobre una presentación que realizó coincidiendo con el día en que una concursante, Paz Herrera, ganaba el bote. Aquel día, señaló entre carcajadas, "firmé cinco libros" porque la gente se fue corriendo en cuanto intuyó que era el día del premio. 

 

Con cosas así, con su naturalidad para hablar de lo humano y de lo divino se ganó a todos. También con sus elogios a una ciudad por la que paseó previamente "hasta marearme" durante dos horas y señalar: "Stendhal se equivocó: No era Florencia, era Salamanca".

 

Quién sabe si algún día Salamanca, como Florencia, inspirará alguna de sus obras.