Cómo tratar la fiebre en los adultos: ¿hay que alarmarse?

Adulto con fiebre (Foto: E. P.)

No es una enfermedad como tal, sino un síntoma de que puede haber una infección detrás

La fiebre es un mecanismo de defensa del organismo frente a las infecciones. No es una enfermedad como tal, sino un síntoma de que puede haber una infección detrás. La lista de enfermedades que pueden producir fiebre es interminable. A la cabeza están las enfermedades infecciosas, pero también las enfermedades inflamatorias o autoinmunes, y la mayor parte de las enfermedades malignas (linfomas y leucemias), señalan desde la Clínica Universidad de Navarra (CUN).

 

En una entrevista con Infosalus, el doctor Francisco Camarelles, médico de familia de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFYC) y miembro del grupo de Actividades Preventivas y Promoción de la Salud (PAPPS) de la citada asociación médica, precisa en este sentido que lo más frecuente es padecer fiebre por una infección vírica.

 

"Otras causas de fiebre ya más extrañas son a veces las enfermedades de tipo autoinmune, o infecciones de origen desconocido para las que una persona ya tiene que tener por lo menos tres semanas de fiebre, y que no tengamos un foco detrás que podamos identificar", agrega.

 

Además, el especialista de la SEMFYC pide "no ver a la fiebre desde un punto de vista negativo", la conocida y extendida como 'fiebrefobia', ya que es un síntoma de que nuestro cuerpo se está defendiendo. "Es algo bueno, un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo. Cuando algún germen o bacteria entra en contacto con nuestro sistema inmune, éste lo identifica y una serie de mecanismos inmunes aumentan la temperatura corporal para combatirlo", explica.

 

Así, subraya que es importante fijarse en la fiebre, en cuántos días se tiene y en qué graduación. Para ello, ve imprescindible hacer uso del termómetro, "que lamentablemente no todo el mundo tiene en su casa dentro de un botiquín clásico", y que no sea de mercurio sino digital. "Puede ser clave a la hora de decidir un tratamiento para el paciente saber cómo es esa fiebre", apostilla Camarelles.

 

En este punto, recuerda que siempre antes de que ésta suba se tienen escalofríos, o malestar general. "Ha entrado en nuestro organismo un virus o una bacteria, y entonces para combatirla y aumentar la temperatura corporal se inician los escalofríos, un mecanismo interno para hacer frente a la infección que se genera a través de las contracturas musculares que aumentan la temperatura. Una de las causas de aumento de temperatura es hacer ejercicio o permanecer en un ambiente caluroso".

 

PERO, ¿CUÁNDO HAY QUE LLAMARLA FIEBRE?

A su vez, pide distinguir la febrícula de la fiebre en sí. "La febrícula tiene lugar de los 37 a los 37,5 grados centígrados. No es fiebre, sino un aumento de la temperatura corporal que no llega a ser fiebre. No significa nada alarmante, sino que es normal. La temperatura del cuerpo varía a lo largo del día, aumenta de forma natural por la tarde, y por ejemplo en el caso de las mujeres, ésta aumenta durante la menstruación", añade.

 

Eso sí, aclara que ya se puede hablar de fiebre cuando ésta alcanza los 37,5 grados centígrados tomados en la axila. Si la temperatura se toma en la boca o en el culete de los niños hay que restarle siempre a lo que marque 0,5 grados, según aconseja.

 

Aquí el doctor Camarelles hace un inciso y resalta que la fiebre no debe ser tratada por igual en los menores que en los adultos. Aunque en ambos casos representa un mecanismo de defensa del cuerpo, el médico de familia subraya que en los menores las fiebres suelen ser más altas, de hasta 40 grados, y suelen durar más días que en los adultos, un hecho que no debe llevar a la alarma a los padres, puesto que es normal en esa edad, dado que su sistema inmunológico es aún débil.

 

El doctor señala también que hay distintas formas de medir la fiebre. Bien de forma rectal, más común en el caso de los niños, o bien a través de la axila o de la boca. "Por higiene la mejor forma de hacerlo, en el caso de los adultos, es en la axila. No es muy recomendable hacerlo en la boca por higiene", precisa. Igualmente, destaca la importancia de cuidar la higiene con los termómetros una vez hayan sido utilizados, y el hecho de pasarles una pequeña gasa con alcohol para desinfectar .

 

¿CUÁL ES EL MEJOR MÉTODO PARA BAJAR LA FIEBRE?

El experto subraya que para bajar la fiebre pueden emplearse indistintamente el ibuprofeno o el paracetamol (éste último, además, ayudará a mejorar el estado general). "La fiebre es un síntoma pero no hay que estar obsesionado con bajarla de manera radical. También pueden emplearse la 'Aspirina', aunque cada vez es menos frecuente".

 

Asimismo, el responsable de la SEMFYC enumera una serie de "medidas caseras" que pueden ser útiles a la hora de rebajar esa temperatura corporal: un baño de agua templada, "pero es muy importante que el agua esté templada, no fría ni caliente, y el hecho de que no se sufran cambios bruscos de temperatura, que pueden llevar al shock a la persona"; estar bien hidratado; no obsesionarse con bajar la fiebre a toda costa, la conocida como 'fiebrefobia'.

 

"No hay que tener pavor a la fiebre. Es un mecanismo de defensa de nuestro organismo. Es un proceso natural de defensa. Entonces es importante acudir al especialista si se tiene fiebre más de tres o cuatro días seguidos. En cambio, no hay que esperar 72 horas si se tiene malestar general, si han salido manchas, si se respira con dificultad, si se está fatigado, si aparece un problema respiratorio o hay antecedentes de infarto", subraya.

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