¿Cómo afecta la oruga procesionaria a personas y animales?

La oruga procesionaria

La directora general de ANECPLA explica el origen de la oruga procesionaria, cómo identificarla, los síntomas que produce su contacto y las recomendaciones que se pueden seguir para evitar los daños. En Salamanca también se han dado casos de perros afectados por este tipo de oruga. 

Milagros Fernández de Lezeta es la directora general de ANECPLA, la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental. Constituida en 1992, asocia a más de 450 empresas que representan, aproximadamente, el 85% del volumen de facturación del sector en España, y cuyos principales objetivos se centran en la consolidación de un sector profesionalizado que vele por la salud pública y el medio ambiente y la lucha contra el intrusismo. 

 

Un leve contacto con la “procesionaria del pino” puede producir dermatitis, lesiones oculares, urticaria y fuertes reacciones alérgicas. Además de su impacto sanitario, esta plaga acarrea también importantes pérdidas económicas y medioambientales. Desde la asociación, recuerdan extremar las precauciones frente a la oruga procesionaria.

 

- ¿Cuál es el origen de la oruga procesionaria? ¿Cuándo apareció por primera vez? 

 

Esta especie, que es una plaga endémica en la Península Ibérica, es originaria de Europa y está relacionada con los pinares en España desde hace miles de años, incluso mucho antes de la colonización del hombre. Ya existían antes de la última glaciación y sobrevivieron a ella en cuatro regiones que quedaron libres de hielo (dos en España en la zona mediterránea y otras dos en Italia), desde las cuales la procesionaria reconquistó posteriormente Europa.

 

- Conociendo los síntomas que produce el contacto con la oruga, ¿qué recomendaciones se pueden seguir una vez que ya haya habido contacto?

 

El peligro que entraña la oruga procesionaria radica en su particular sistema de defensa. Cada oruga dispone de unas 500.000 tricomas a lo largo de su cuerpo, una especie de dardos envenenados que lanzan como flechas cuando se sienten amenazadas. Si estos minúsculos, pero envenenados pelillos tocan la piel pueden generar fuertes reacciones alérgicas ocasionando desde dermatitis y urticarias hasta problemas respiratorios o lesiones oculares en el caso de que el contacto sea con el ojo. Cuando esto sucede, lo recomendable es acudir rápidamente a Urgencias para su tratamiento con antihistamínicos y antiinflamatorios. Los efectos suelen desaparecer en un periodo de tiempo en torno a los dos días.

 

- ¿Puede llegar a ser mortal para las personas?

 

En principio, si se acude rápidamente a un servicio médico y se administran los medicamentos oportunos, las consecuencias en las personas son muy controladas, desapareciendo en un par de días. Es distinto en el caso de los animales domésticos, especialmente en los perros, en quien sí puede llegar a ser mortal. Los síntomas del contacto con la oruga que los perros pueden manifestar son inflamación del hocico y cabeza, picores intensos en las partes afectadas y abundante salivación. Pero en caso de que lleguen a comérselas, la ingestión del tóxico que lleva el insecto puede provocar la necrosis de lengua y garganta y a consecuencia de ello, la muerte del animal.

 

- ¿Cómo se puede diferenciar la oruga procesionaria de otro tipo de orugas?

 

Identificar a la procesionaria del pino resulta muy importante a fin de poder tratarla adecuadamente en el momento oportuno. Su identificación varía en función de la época del año. Así, en invierno, en torno al mes de diciembre, podemos ver los bolsones en las copas de los árboles afectados. En primavera, podemos observar las filas de insectos que bajan desde los troncos de los pinos hasta el suelo. Este año, al igual que el anterior, debido a que las temperaturas ya a finales del invierno han sido elevadas, su aparición se ha adelantado. El clima es el factor fundamental para su aparición, ya que la larva de esta especie no sobrevive por debajo de los 12ºC, siendo las condiciones óptimas una temperatura de en torno a 12ºC de día y no menos de 0ºC por la noche. Es una especie típica de los ambientes mediterráneos, aunque en los últimos años, y debido al aumento de las temperaturas, su presencia se ha ido extendiendo hacia el Norte de Europa.

 

- ¿Cómo afecta a los pinos? ¿Hay datos sobre la cantidad de pinares afectados?

 

La plaga de oruga procesionaria ataca principalmente a los pinos, pero también a abetos y cedros. A todos ellos, les somete a una serie defoliación que, de no tratarse adecuadamente en el momento oportuno, puede llegar a ocasionar en estos árboles un grave deterioro. En la actualidad, la procesionaria es la segunda causa de destrucción de los pinares españoles, solo por detrás de los incendios forestales. Gran parte de los pinares de la zona sur y centro de España están afectados por esta plaga. Por ejemplo, sólo en la provincia de Granada la defoliación de pinares a causa de esta plaga supera ya la cifra de 12.000 hectáreas. Sin embargo, esta especie no llega a matar el pino, ya que hacerlo sería quedarse sin alimento, pero sí que lo dejan tremendamente agotado, ralentizando su desarrollo y crecimiento.

 

- Hasta ahora, ¿se han registrado muchos casos de personas afectadas? ¿Y de animales?

 

Cada año son muchos los casos de personas y animales afectados por esta especie, por ello desde ANECPLA insistimos en la prevención y recomendamos ser especialmente cuidadosos sobre todo en los casos de niños y mascotas. Los métodos de control más habituales, que siempre habrán de ser aplicados por profesionales del control de plagas, son la destrucción de bolsones, los tratamientos con insecticidas, el empleo de trampas de feromonas o la instalación de barreras físicas.

 

EN SALAMANCA

 

Por su parte, Cristina Nieto Paredes, veterinaria del Centro Veterinario La Salle de Salamanca, aconseja "limpiar bien la zona afectada con agua caliente y hacer uso de antiinflamatorios, corticoides, antibióticos o analgésicos", en función de las necesidades de cada animal. 

 

Cristina ha atendido en una ocasión a un cachorro afectado por la oruga procesionaria. "No fue muy grave, ya que sólo tuvo un contacto parcial. Los síntomas fueron picor y enrojecimiento de la zona". Aún así, hay que concienciarse de la posible gravedad de los efectos, por lo que Cristina recomienda a los dueños de perros "evitar siempre las zonas de pinos a la hora de pasear con los animales".