Clásicos propios, blues, folk y country: lo que Dylan reserva para su actuación en Salamanca

(Foto: Europa Press)

Así ha sido el concierto de Bob Dylan en Lisboa 48 horas antes de su llegada a Salamanca.

Bob Dylan se mostró esta noche de jueves en Lisboa pletórico, con ganas y, lo más importante, en plena forma en el concierto que antecede su histórica actuación en Salamanca, primera de su breve gira por España. El bardo americano tuvo, según los medios portugueses, una actuación memorable, en línea con lo que se espera con quien es, posiblemente, el mayor referente de la música contemporánea y haciendo honor a su condición de Premio Nobel de Literatura. De hecho, es su primera aparición tras ser galardonado, no sin polémica, con un premio que tardó meses en dar por recibido.

 

Dylan mostró en el Altice Arena de Lisboa lo que podemos esperar de él este sábado en el Multiusos Sánchez Paraíso de Salamanca. Para empezar, la composición de su banda. En ese inagotable vagar que es el 'Never ending Tour' nunca se sabe con qué formación se va a presentar el cantautor que ha tirado de la lista de excelentes músicos de los que se rodea desde hace años. Esta vez son seis músicos (dos guitarristas, un bajo, un batería y un multi instrumentista) contando con el propio Dylan, que se sienta al piano. Desde allí dirige las operaciones. No dice nada sobre las canciones que va eligiendo y que se presentan, algunas, en formas poco habituales.

 

Dylan es alérgico a los medios y no ha concedido pases de prensa, tampoco para Salamanca. Está totalmente prohibido hacer fotos del concierto 

 

En los prolegómenos, los avisos ya conocidos. Dylan es alérgico a los medios y no ha concedido pases de fotografía de prensa, tampoco para Salamanca. Entrevistas, ni soñar. Al público le está totalmente prohibido hacer fotos del concierto. Además, la megafonía anuncia que ni mucho menos se puede grabar el sonido o la imagen del concierto bajo pena de expulsión. Nada se sabe de si ha viajado acompañado de la familia como suele, ni de la composición de lo que ahora considera el cantautor que es su círculo más cercano en una vida privada más intensa de lo que sugiere.

 

En cuanto al set de canciones, sabido es que Dylan no suele hacer concesiones a los fans ni a las promociones. Hace décadas que hace lo que le viene en gana sobre el escenario y en el estudio. El set completo se puede consultar en este link de su web oficial. En este último caso, lleva en gira desde 1989 y su último disco es el primer triple de su carrera, así que es del todo imprevisible. Este último trabajo está compuesto por viejas grabaciones recuperadas en las que repasa el cancionero americano, temas del acerbo estadounidense y precisamente en blues, soul y folk ha buceado en la capital lusa.

 

Para regocijo del personal, Dylan ha decidido no marginar esta vez sus grandes temas, aunque algunos cuesta reconocerlos. En Lisboa han sonado Highway 61, Don't  think  twice  it's  alright, o Pay in Blood. En el lado más folk, Early Roman kings de Muddy Waters, Thunder on the moutain, Love sick de uno de sus mejores discos, Time Out of Mind. Tras una primera pausa, regresó con Blowing in the wind, celebrado por sus incondicionales, pero interpretada de una manera que la aleja de lo que el imaginario musical sugiere. Ni rastro, eso sí, de sus temas más icónicos: hace años que no toca en directo Like a Rolling Stone, Just Like a Woman, I Want You o Knockin’ on Heaven’s Door. Que lo hiciera en Salamanca sería una concesión histórica.

 

El concierto, según los medios portugueses, fue memorable. Mostró a un Dylan lejos de la apatía que a veces le hemos notado. En plena forma después del Nobel. Capaz de dar nuevas formas a canciones de siempre, propias o pertenecientes a esa tradición sonora estadounidense y universal que tanto le debe. Lo veremos este sábado por la noche en Salamanca