Ciudadanos tiene que disolver su directiva en Salamanca por segunda vez en dos años

La dimisión en cadena de miembros críticos del partido en Salamanca fuerza la disolución de los órganos de la agrupación por segunda vez desde 2017.

Una sucesión de dimisiones ha obligado a Ciudadanos a disolver su agrupación local del municipio de Salamanca, la más importante del partido 'naranja' en la provincia en número y representatividad. Una  situación que culmina meses de tensiones y que ha acabado con la marcha de un grupo de personas de la ejecutiva local que, desde hace tiempo, se mostraban críticos con el rumbo y decisiones que se estaban tomando. En su contra, un transfondo de aspiraciones a cargo que no se ha concretado. Es la segunda vez en dos años que hay que disolver la agrupación local.

 

La situación se ha precipitado en las tres últimas semanas. Según las fuentes consultadas, es cuando se han sucedido las dimisiones de hasta cuatro personas de la directiva de la agrupación local, lo que ha forzado la disolución de la misma; por estatutos, las renuncias dejaban la directiva sin el número mínimo de integrantes para el funcionamiento de los órganos internos.

 

Los dimitidos son, según las fuentes consultadas, integrantes de la denominada ala crítica de la agrupación local, que ya han cuestionado en el pasado el funcionamiento de la misma y, concretamente, que no se contara con sus integrantes (desde el coordinador a los vocales) para la confección de las listas electorales. Las renuncias han obligado a la ejecutiva regional a decretar la disolución de los órganos de la agrupación salmantina; ahora habrá que poner en marcha un nuevo proceso de elección.

 

Fuentes internas de Cs atribuyen estas renuncias a la negativa del partido a otorgar a los dimisionarios puestos en el organigrama regional, una vez Cs ha entrado en el Gobierno de la Junta, y más papel a nivel provincial.

 

La agrupación de Ciudadanos en Salamanca lleva unos años muy convulsos. En abril pasado salió a la luz pública el descontento de integrantes de la directiva local, entre los cuales están algunos de los que ahora se marchan, que amenazaron al partido con dimitir si salía adelante la lista que había propuesto Ana Suárez para concurrir a las elecciones municipales al Ayuntamiento de Salamanca. El hecho de que Suárez contara con su equipo más cercano, formado por personas con experiencia en el consistorio, generó malestar entre los miembros de la ejecutiva que entendían que se tenían que haber reservado puestos destacados para el coordinador local o los vocales.

 

Entre los que amagaron su dimisión estaba el coordinador local, Rafael López, aunque según fuentes del partido la renuncia no se llegó a producir; sí ahora, ya que es uno de los que se ha 'bajado' del carro de Ciudadanos.

 

En 2017 la directiva de la agrupación local ya atravesó por una fase de zozobra. El entonces coordinador, César Ayllón, no contaba con apoyos internos entre los cargos institucionales y, en un proceso de reorganización, se encontró con varias dimisiones que obligaron a disolver la agrupación local. Para renovar la dirección se optó por un proceso ultrarápido, en el que no se permitió participar a Ayllón por sus críticas al funcionamiento interno y que terminó con la elección de una nueva directiva en tres días, directiva que ahora llega a su final de trayecto.