'Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio' solicita la restauración de la fachada sur de la Casa Lis

Actualmente se puede apreciar la proliferación de plantas que arraigan en rendijas y hendiduras, así como humedades en los sillares

La Casa Lis salmantina, restaurada en 1981 y 1992, presenta algunas deficiencias en su fachada sur debido a la fragilidad de la piedra arenisca con que está construida y a las características de la parcela. Actualmente se puede apreciar la proliferación de plantas que arraigan en rendijas y hendiduras, así como humedades en los sillares, lo que provoca la arenización de la piedra. Esta situación se ve agravada debido a que el agua de lluvia afecta a las paredes laterales, de piedra de Villamayor, de las escaleras inferiores de esa fachada sur, debido a la obstrucción de los sumideros del sistema de desagüe existente. Igualmente, otros elementos constructivos (balaustradas, enlosado y escaleras) y funcionales (puerta) presentan un mal estado de conservación y requieren la realización de diversas actuaciones.

Por todo ello, la Asociación “Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio” ha solicitado al Ayuntamiento de Salamanca la elaboración, por parte de técnicos municipales, de un informe sobre el estado de conservación de la fachada sur de la Casa Lis en el cual se establezca un plan de actuación. En base a dicho informe, la Asociación considera que los Presupuestos Municipales del año 2012 tienen que contemplar una partida económica suficiente para su ejecución.

La Casa Lis, edificio de estilo modernista, obra del arquitecto Joaquín de Vargas Aguirre, es propiedad del Excmo. Ayuntamiento de Salamanca. Aparece catalogada con protección estructural en el vigente Plan General de Ordenación Urbana de Salamanca (ficha 198), permitiéndose únicamente la restauración estructural, el mantenimiento de fachadas y la repetición de cubiertas. Atendiendo a la mencionada ficha del catálogo, la singularidad de este inmueble reside en la “gran fachada escalonada (sur) con galería acristalada de dos plantas”. Esta singularidad se traslada al valor arquitectónico ya que “resuelve hábilmente los desniveles del solar”.