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Salamanca

Cinco años de la movilización contra el parking bajo Comuneros: memoria de la gran victoria vecinal

MUNICIPAL

El proyecto cosechó una de las negativas vecinales más rotundas que se recuerda en Salamanca. La idea duerme en un cajón, sin que el Ayuntamiento haya renunciado, tras el último intento de una comisión mixta que no llegó a nada.

Publicado el 21.04.2019

Si quieres que algo no funcione, crea una comisión. Esta sería la versión moderna de una máxima atribuida a Napoleón (en el original, "Si quieres solucionar un problema nombra un responsable. Si quieres que el problema perdure, nombra una comisión”) y que sirve para explicar que este tipo de órganos paritarios son la fórmula más extendida para enterrar un proyecto. Y en el caso del parking de Comuneros, ha funcionado a la perfección. Tanto, que hasta podríamos decir que el problema perdura... metido en un cajón y sin que el Ayuntamiento haya renunciado expresamente a hacerlo.

 

Hace cinco años, en abril de 2014, el Ayuntamiento de Salamanca decidía constituir una comisión mixta con vecinos, comerciantes y concejales para explicar el proyecto del parking subterráneo en el primer tramo de esta céntrica avenida. Aquella decisión fue la sentencia definitiva a una idea que ya había sido rechazada de plano por los vecinos como nunca se había hecho en Salamanca: con una serie de manifestaciones que recordaron al entonces muy en boga caso de Gamonal en Burgos.

 

Para entonces, estaba claro que el parking de Comuneros no se iba a hacer. El principal motivo, que los vecinos habían desmontado punto por punto todos los argumentos presentados a comienzo de aquel año por el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Salamanca para construir el ansiado subterráneo. De hecho, organizados y movilizados, llegaron a presentar alegaciones al proyecto del consistorio cuestionando el cálculo económico, el estudio del terreno o la falta de atención a las consecuencias para los comercios. La conclusión: que era un proyecto no prioritario y que no beneficiaba el interés general de la ciudad ni al vecindario.

 

El proyecto en sí fue aprobado un 16 de enero de 2014 cuando el consistorio daba 'luz verde' a un estudio económico previo. La idea era construir un subterráneo con xx plazas, a razón de 21.000 euros cada una

 

Pronto los vecinos alertaron sobre cuestiones que el estudio previo no había tenido en cuenta. El terreno era y es proclive a la inundación (fue antiguamente el cauce de un arroyo), y de hecho los bajos de los garajes necesitaban de bombas; esto hacía temer por la proximidad de los edificios, ya que se excavaba muy cerca. Pero es que, además, la zona tenía hasta 500 plazas de aparcamiento y las zonas reguladas y parking cercanos no se llenaba, lo que descartaba la necesidad alegada por el Ayuntamiento. Por último, no se había previsto el efecto para el comercio y tampoco gustaba que se obligaba a quitar árboles del parque de La Alamedilla.

 

La oposición fue inmediata. La mayoría conoció el proyecto por los medios y, a la postre, de una manera poco ortodoxa: cuando la Policía Local les entregó una invitación para la reunión informativa que se iba a celebrar el día 23 de enero de 2014. A la semana, vecinos y comerciantes ya estaban organizados  y se negaban con firmeza al proyecto.

 

El día 23 de enero de 2014 'tumban' la propuesta en la primera reunión con el Ayuntamiento de Salamanca, que hasta entonces había defendido que había consultado con representantes vecinales. La negativa es tan rotunda que el 3 de febrero el PSOE, entonces único grupo en la oposición, cambia de posición al saber que los vecinos se negaban.

 

El Ayuntamiento intentó sofocar la rebelión con una ronda de contactos para 'dormir' la protesta. Las reuniones fueron tensas, con la intervención de la asociación de comercio Aesco: muy diferente el papel que tomó entonces con respecto al que tiene ahoraEl alcalde toma personalmente la iniciativa de explicar el proyecto, pero no logra convencer a los vecinos a pesar de ciertas maniobras con hosteleros o vecinos de otros barrios para 'rebajar' la mayoría en contra. De la reunión del 12 de febrero los vecinos de Comuneros salen más convencidos todavía del 'no'. El 24 de febrero los balcones del primer tramo aparecen llenos de carteles de 'PARKING NO'. Y llegan las manifestaciones.

 

La primera se celebró el día 27 de febrero en el primer tramo de Comuneros, junto a la plaza de España. Unos 200 manifestantes cortaron el tráfico con sus pancartas y una oposición clara al proyecto. Hubo varias más.

 

Mientras tanto, los vecinos se habían movido bien y enterraron en papeleo al Ayuntamiento. Nada menos que 350 alegaciones al proyecto se presentaron

 

Finalmente, en abril el Ayuntamiento deja el proyecto en vía muerta. Se crea la comisión mixta entre vecinos, comerciantes y concejales, que celebra varias tediosas reuniones, hasta cinco se programaron. El alcalde deja la primera línea del asunto. El equipo de Gobierno no ha renunciado explícitamente a hacer el subterráneo, aunque calmó sus 'ansias' con el de Garrido, pero tampoco ha vuelto a sacarlo a la palestra de manera explícita. Más que suficiente para considerar el caso una victoria vecinal.

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