Chequeo al lamentable estado de la autovía que une Salamanca y Valladolid

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El tramo entre la capital charra y Tordesillas, unos 80 kilómetros, es una contínuo sucesión de baches, parches y socavones en un firme levantado.

Poco más de 80 kilómetros de autovía en los que se invierten más de 50 minutos. ¿La razón? el continuo bacheado del firme de la carretera, señalizado en los paneles luminosos continuamente y en los que se recomienda una velocidad de 100 km/h.

 

 

 

Varios colectivos, pero sobre todo los viajeros que cada día recorren este tramo de autovía entre Salamanca y Valladolid vienen quejándose en los últimos meses del terrible estado de esta carretera. TRIBUNA ha hecho este viaje prestando especial atención al firme de la misma y esto es lo que se ha encontrado: el firme efectivamente se encuentra en un estado lamentable, calificado como de “machacarruedas” con razón, ya que obliga a un continuo 'traqueteo' de los coches.

 

Pero además de sufrir amortiguadores y ruedas, el estado del firme, que levanta numerosa gravilla, ha terminado con numerosas lunas -hasta 6 en los últimos 3 años, como asegura uno de los muchos usuarios diarios de la vía a TRIBUNA- e incluso con la pintura del capó, que termina levantándose a fuerza de recibir 'proyectiles' de grava.

 

El estado de la superficie de la carretera es muy malo desde que se sale de Salamanca capital, aunque el peor tramo, con baches muy evidentes en la zona central de los carriles está en torno a la zona de Alaejos. Una vez que se pasa la zona de intersección con la A6, sin embargo, el firme cambia completamente, mejorando sustancialmente hasta Valladolid capital.

 

La parte contraria -desde Valladolid a Salamanca- sufre los mismos contratiempos, con baches, parches, grietas y gravilla suelta durante todo el tramo. Las señalizaciones de firme en mal estado son iguales. 

 

autovia baches

 

autovia baches

Hay que recordar que en julio de 2015 un antiguo colector que cruzaba por debajo de la A-62 provocó un gran socavón abierto en esta vía a la altura de Simancas.

  

Así, se tuvo que llevar a cabo la demolición de toda la superficie que permanecía en el aire y la excavación de la zona, lo que ha permitido averiguar que la causa estaba en un antiguo colector que cruzaba por debajo de la autovía y que a lo largo del tiempo había recogido y retenido agua.