Castilla y León y Andalucía, tira y afloja

El Ministerio presentará un primer documento sobre la Norma de Calidad del Ibérico en próximas fechas y ambas comunidades buscan un consenso con Cañete
Castilla y León y Andalucía (con permiso de Extremadura) son dos de las Comunidades que más pueden verse afectadas por el cambio de la Norma de Calidad ya que sus peticiones van encaminadas por lugares diferentes. Por ello, buscan el consenso con el Ministro Arias Cañete que en unos días presentará un primer documento sobre la modificación de esta ley, que se reformó en el año 2007.

No hay que olvidar que Castilla y León, y en concreto Salamanca, con Guijuelo como protagonista, produce el 41 por ciento del total porcino, con 352 sociedades registradas y 2.000 explotaciones que dan empleo a más de 6.500 personas y generan más de 15.000 puestos de trabajo indirectos, según los datos de la consejería de Agricultura de la Junta, que también destacan los más de 600 millones de euros de volumen de negocio anual en la Comunidad, donde existen más de 100.000 cabezas que suponen el 35 por ciento del total nacional.

Asimismo, en la Comunidad se mata el 70 por ciento de todos los cerdos ibéricos del país y se comercializa el 50 por ciento de los jamones, paletas y carne fresca, la cual ha pasado a estar etiquetada gracias a la vigente norma". Con estos datos encima de la mesa, la región tiene mucho que decir y sus peticiones deben tener quizá más peso que las del resto, o por lo menos que la modificación de la Norma no “sea excluyente”, algo que ya le ha pedido la delegación salmantina al ministro Cañete.

En principio, todo hace indicar que la norma será un consenso de todas las partes y no excluirá a nadie tal y como le pidió la delegación salmantina al propio ministro en un encuentro celebrado en Madrid.

La postura de Castilla y León se centra en la disminución de menciones alimentarias de las cuatro actuales a dos, que serían cebo y bellota.

En el primero de los casos, desde la consejería de Agricultura han pedido el establecimiento de parques al aire libre para los animales, así como un espacio “mínimo” en las cochiqueras de dos metros cuadrados para cada individuo. También se establecería una disposición adicional que mantuviera la posibilidad de comercializar las distintas piezas “de acuerdo con la norma actual”.

En lo que se refiere a la bellota, el acuerdo castellano y leonés propone una reducción del número de cerdos por hectárea de los dos actuales a 0,6, de forma variable en función de las condiciones climáticas, pero con un máximo “de un cerdo por hectárea”.

Evitar la “generalización del término ibérico”
Por su parte, la postura andaluza se centra en conseguir una norma en la que se visualice y valore la raza ibérica, evitando la generalización del “término ibérico”, por lo que habría que elevar la pureza racial al 100%.

De este modo se empara a una producción diferenciada, la del sistema de explotación de cerdo ibérico de bellota a la vez que se protege el ecosistema de la dehesa. Además, y según señalan desde Andalucía, hay que establecerse una diferenciación rigurosa de las producciones que proporcione claridad, sencillez y transparencia al consumidor con un buen etiquetado y que no genere confusión en el consumidor.

De este modo, el tira y afloja continúa entre dos comunidades donde el ibérico es fundamental pero quizá sean Castilla y León, Salamanca y Guijuelo las zonas de España con mayor interés, o por lo menos eso es lo que dicen los datos.