Castaño y Gallo, ni con agua 'bendita'

Los diestros salmantinos están por encima de una corrida de diferentes hierros y de escaso lucimiento.

FICHA DEL FESTEJO

 

Menos de media plaza completa en una tarde lluviosa y fría.

 

6 toros de 6 ganaderías salmantinas. Primero: Galache, ‘Gambiote', 510 kg, noble, soso y apagado. Segundo: Castillejo de Huebra, 'Sargento', 520 kilos, Tercero: Ventana del Puerto: 'Caralinda', 620 kilos, cuarto, Montalvo como sobrero, 535 kilos. Quinto: Adelaida Rodríguez, 'Fumoso', 535 kilos y Sexto: Valdefresno: 'Joyero', 605 kilos.

 

EDUARDO GALLO (Charro): Estocada caída. OVACIÓN. Estocada caída. OVACIÓN. Tres pinchazos, estocada, aviso. SILENCIO.

 

JAVIER CASTAÑO (Charro): Dos pinchazos y media. OVACIÓN. Estocada. OVACIÓN. Estocada y dos descaballos. PALMAS.

 

DURACIÓN del festejo: 2 horas y treinta minutos.

Caía la tarde y caía mucha agua. Corrían las seis de la tarde y el Dios de todos los salmantinos lloraba desde los cielos agua 'bendita' pero no de tristeza, de alegría, para dar suerte a dos diestros salmantinos que salían al ruedo vestidos de charros como manda la tradición. Trajes hechos para la ocasión que emocionaban a un público ansioso de ver poesía en el albero. 

 

Javier Castaño y Eduardo Gallo. Sonaba la gaita y el tamboril, sones de la dehesa salmantina y el orgullo de dos toreros que se encontraban entre sus paisanos. Quisieron dar todo, pero no tuvieron opciones a nada, los bóvidos de seis hierros salmantinos fueron flojos de fuerza, ásperos y de escaso juego.

 

 

Recibió entre palmas La Glorieta a un toro de Francisco Galache, bien presetado y bonito de hechuras. Lo saludó Castaño a la verónica y lo colocó de largo al caballo, al que acudió con prontitud y alegría. Volvió a repetir lo mismo desde más largo. Gran tercio de banderillas de los hombres de Castaño que realzan esta suerte que tan perdida está, ejecutándola de manera soberbia y de poder a poder. El matador dio una lección de lidiador, por su garra, valor, seguridad y entrega ante un toro de Galache que desarrolló mucho sentido y peligro hasta el punto de darle una fea voltereta, toro sin opciones para el triunfo.

 

Sargento de Castillejo de Huebra, herrado con el 38 en el costillar, fue recibido entre palmas, al que Gallo lanceó a pies juntos y lo llevó galleando hasta el caballo. Se metió la tarde en agua en un torero inicio de faena a pies juntos, pena que el toro no acompañase por la escasez de fuerza porque nobleza. Se acabó rajando, pero Gallo aprovechó las pocas fuerzas del burel aunque no pudo hacerlo de la manera que solo este torero sabe. Estocada caída y fulminante. Ovación para Gallo.

 

 

Enorme toro de la Ventana del Puerto que dio en la romana 620 kilos. Su nombre Caralindo. Lo lidió muy bien Castaño. Lo probó el torero por los dos pitones para ponerse por el derecho sin mucho lucimiento porque era un toro tardo y que al final del muletazo pegaba gallafones. Volvió a jugársela castaño con un imponente animal que hacía más caso al brillante del traje charro que a una muleta con mando y autoridad. Fue cogiendo brusquedad y peligrosidad y tuvo que finalizar la faena de una buena estocada de la que tardó mucho en doblar. Ovación para Castaño y pitos para el toro en el arrastre.

 

Después de ser devuelto a los corrales, el de José Cruz saltó un sobrero de Montalvo que puso en apuros a Gallo. Muy escaso de presentación y con fondo no muy distinto, es decir, manso, al que el torero planteó una faena sobre el pitón menos malo que era el derecho, en el que tuvo que inventarse los muletazos que el toro no tenía. Desplante de un diestro que dejó ver las ganas que tenía de triunfar ante sus paisanos. 

 

 

Sonaban clarines para anunciar la salida de un imponente fumoso de Adelaida Rodríguez. Con fuerza, pero abanto, característico de este encaste. Lo paró Castaño intentando fijarlo en un capote que nunca quiso mirar. Lo más destacado fue un gran tercio de varas a cargo de Alberto Sandoval que escuchó una fuerte ovación después de torear a caballo. Réplica le dieron sus compañeros de cuadrilla, Manolo Linejo y Fernando Sánchez. El toro llegó desfondado al último tercio y se paraba y defendía. El torero se puso deverdad ante un oponente ya rajado que solo consiguió algunos muletazos sueltos. Importante la disposición de este hombre con alma guerrera vestido de charro.

 

Parecía que llegaba lo bueno, hacía frío, mucho frío, pero asomaba sus ojos por las puertas de los chiqueros el de Valdefresno de nombre Joyero que fue la perla de la tarde. Animal con mejores condiciones de un encierro desfavorable. Tras una mala lidia de la cuadrilla de Gallo y el viento puso difícil la labor a un toro escaso de fuerza, pero de gran nobleza y obediencia que no galopó pero  regaló unas embestidas a paso de caracol y con la cara a media altura. Con la mano derecha construyó Gallo una faena que no caló en los tendidos y tampoco en el cielo, que esta vez lloraba aun con más fuerza porque solo divisó pases sueltos y algún bonito remate.

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