Casi tres horas sin dispensar una gota de gasolina con la excusa de un ancho de un carril

Después de casi tres horas levantaron el vallado y se marcharon

Con el jefe de la Policía Local de Salamanca al frente, la explicación dada a los empleados tenía que ver con las medidas de los accesos a la gasolinera.

Quince días después de abrir sus puertas y, al parecer, con los permisos correspondientes expedidos por el Ayuntamiento de Aldeatejada, la nueva gasolinera situada a un kilómetro de la localidad salmantina y cercana a la capital ha sido protagonista de un capítulo cercano al surralismo.

 

A media mañana varias patrullas de la Policía Local de Salamanca, con su jefe al frente, se han presentado allí y han situado varias vallas en el acceso de entrada y en la salida de manera que ningún cliente ha podido acceder.

 

Han sido casi tres horas en las que no se ha expedido ni un litro de gasolina ni un coche ha podido pasar por los túneles de lavado con lo que eso puede suponer en lo económico para una empresa que acaba de abrir este negocio.

 

Podía haber una explicación lógica, aun teniendo en cuenta que se trata de Policía Local de Salamanca actuando en otro municipio, pero tal y como apuntan los empleados de la propia estación la única explicación es que el tamaño de un carril de acceso no es el adecuado. La cuestión es que la gasolinera no tiene nada que ver con la empresa que realizó el carril. "Ahí se han dado cuenta de que han metido la pata al ver que nada tenía que ver una cosa con la otra y entonces ya se han puesto a dar vueltas buscando cosas, que si la señalización, que si tal, que si cual", relatan.

 

La cuestión es que después de casi tres horas, y después de presentarse allí el alcalde y la secretaria de Aldeatejada, ha sido desde el propio Ayuntamiento del municipio desde donde han ordenado a sus funcionarios que levantaran las vallas y se las llevaran a sus instalaciones al no ver razón para que siguieran allí.

 

Los policía se han marchado sin dejar ninguna notificiación de porque han actuado así pese a los requerimientos de los empleados de la gasolinera que ha podido seguir funcionando con normalidad, aunque con el 'daño' ya hecho, "tanto económico como de imagen" sin entender bien qué es lo que ha sucedido.