Carlos Moreno: "Soy el único del equipo que a la Copa de la Reina va con la esperanza de no tener que hacer nada"
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Carlos Moreno: "Soy el único del equipo que a la Copa de la Reina va con la esperanza de no tener que hacer nada"

Casi nadie en Perfumerías Avenida, tan sólo el gerente Carlos Méndez, ha estado en tantas Copas como él y en su caso puede presumir de haber subido hasta siete veces al podio para recoger su trofeo como campeón. Eso sí, su deseo es pasar desapercibido por falta de trabajo. 

Carlos Moreno, doctor de Perfumerías Avenida

No ha protagonizado ninguna canasta decisiva, ni siquiera salta a la pista pero ha estado en cada partido, siempre al quite porque antes y durante el torneo es el encargado de intentar que todas las jugadoras estén aptas para salir al cancha.

 

Un año más el doctor Carlos Moreno ocupará esa silla del banquillo en la que casi nadie se fija, siempre en la esquina, con la esperanza de pasar desapercibido, de no tener ningún protagonismo.

 

- Otra Copa de la Reina y van...

- Desde que estoy en el club, a excepción de una Copa, creo que he estado en todas. Me parece que desde el año 2001 de manera ininterrumpida hemos estado en la cita. Ganadas son siete Copas  y alguna no la ganamos pero la celebramos casi como si lo hubiéramos hecho porque era un hito en aquellos tiempos jugar una final. 

 

- El Avenida de sus primeras Copas y el de ahora.

- Entonces clasificarte para la final ya era un éxito tremendo y de hecho estar en una competición así era interesante para el club por todo lo que mueve. Por suerte vivíamos la posibilidad de llegar a un final y aquello era un éxito sobre todo para un equipo como el nuestro que no era ni favorito ni puntero. Entre todas recuerdo aquella final de Palma de Mallorca que fue espectacular porque incluso hubo posibilidad de haber vencido. Ahora nos hemos acostumbrado a ganarlas pero la realidad es que jugarlas también era y es interesantísimo. Recuerdo que también jugamos la final de Jerez en una época en la que Ros era casi inabordable y perdimos pero aun así tengo el recuerdo de que disfrutamos mucho de aquellas finales.

 

- De entre todas, ¿de cuál guarda mejor recuerdo?

- Obviamente tiene que ser la primera en Valencia por las circunstancias en que produjo. Para empezar no la habíamos ganado nunca, tampoco éramos favoritos ni mucho menos. Estaba el Ros que era el gran favorito que además jugaba en casa, el Barça tenía un gran equipo en aquellos tiempos y plantarnos en la final contra Zaragoza, que tampoco era candidato claro, ya era tremendo. Encima las circunstancias de aquella final con las alternativas que hubo, con las faltas técnicas, los tiros libres y el triunfo final hicieron que se viviera algo espectacular. 

 

- Y en su parcela, ¿el momento más delicado?

- En aquella de Valencia se dio un circunstancia especial para mi y para la fisioterapeuta Pilar Delgado a propósito de Laura Camps que luego fue muy importante en aquella Copa. Se hizo un esguince el martes de esa semana y jugábamos el viernes. En el primer partido ella no estuvo porque era contra Canarias y se la reservó. Era una lesión importante y el sábado la única posibilidad de que jugara era que lo hiciera infiltrada así que necesitábamos su aprobación, que además yo lo viera claro y que Pilar pudiera hacer un vendaje. Ella dijo que sí y ganamos aquel partido para pasar a la final. Ahí ya sí que no tuvimos ni que preguntarle si hacíamos lo mismo porque fue ella la que nos lo pidió. Esta circunstancia también la hizo especial. 

 

- No siempre habrá salido tan bien

- Claro esa fue la cara A de la moneda de mi trabajo pero también hay cara B. Recuerdo un año en el que sí podíamos decir que teníamos más posibilidades porque teníamos un gran equipo y era una Copa que también se jugaba en Valencia. Sancho Lyttle se nos lesionó también cinco o seis días antes y por más que lo intentamos fue imposible que llegara en condiciones. Era algo muscular y jugó absolutamente mermada así que caímos y viví aquello con bastante frustración aunque como médico sabía que no podía estar.

 

- ¿Qué es lo mejor de la Copa para alguien que forma parte del equipo pero no es ni entrenador ni jugadora?

- Para todos los que vivimos alrededor del baloncesto es una cita bastante interesante. Cuando se redujo a cuatro me produjo bastante disgusto porque considero la Copa de la Reina como una fiesta del baloncesto y en aquella etapa previa de la Liga tenía una gran estructura y cuando llegaba el torneo iban bastantes médicos con lo que nos reuniamos, hablábamos, establecíamos relación. Así cuando teníamos que contactar después por cualquier circunstancia era más fácil porque nos habíamos visto la cara y existía una relación.

 

- Y siempre deseando pasar desapercibidos, por falta de trabajo.

- Realmente vamos con esa misma esperanza, no hacer nada. Estar pendiente de las cuatro cosas fundamentales como las comidas, que normalmente están bien hechas por la sede, los horarios y las típicas cosas de protocolo. A partir de ahí, la idea es vivir la Copa y no tener que estar pendiente de otras cosas. Seguro que dentro del equipo soy el único que elegiría ir a no hacer nada, simplemente estar porque tengo que estar. Eso siempre será buena señal. 

 

- Cómo llega el equipo es una pregunta para el entrenador pero al médico se la hacemos desde su punto de vista. ¿Cómo está de salud de Perfumerías Avenida?

- Afortunadamente creo que bastante bien. Desde el punto de vista físico y de dinámica habitual se ha procurado que estemos en un punto bastante elevado y que todos los apoyos que hacemos de implementación estén haciendo su  efecto y no nos llegue nadie con carencias. Desde el punto de lesiones acabamos de recuperar a Eldebrink y creo que está bien, preparada para asumir todas las cargas de entrenamiento y competición. El otro día volvió y a lo mejor no tenía el tono total y a lo mejor hay pequeñas molestias pero ninguna relevante así que toco madera así que creo que llegaremos a Vitoria con toda la plantilla lista.