Cáritas realiza un recorrido por su pasado y futuro en un libro sobre su historia

Está escrito por el voluntario de la institución, Enrique Andrés Albarrán Martín.

Cáritas Diocesana de Salamanca presentó ayer el libro que recoge su historia, escrito por el voluntario de la institución Enrique Andrés Albarrán Martín. Años de trabajo y estudio tuvieron por fin su recompensa ayer con la puesta de largo de esta obra, que realiza un repaso exhaustivo por el recorrido de la entidad, una "carrera de fondo contra la pobreza y la exclusión", tal y como se define en el mismo título del libro.

 

El acto de presentación se celebró en el auditorio Calatrava, en el que se reunieron unas 200 personas. Se desarrolló una mesa redonda en la que el autor del libro realizó un repaso breve por las etapas en las que puede dividirse la historia de Cáritas en la Diócesis de Salamanca, acompañado por protagonistas de aquellos años: Felipe Rubio, voluntario del dispensario médico y farmacéutico en los años 60 del siglo XX, Jesús García, delegado diocesano de la institución a comienzos de los años 70 y Pedro Pinto, director de Cáritas Diocesana de Salamanca desde inicios de los 80 al 2000.

 

De igual modo, acompañaron al autor el obispo de la Diócesis, monseñor Carlos López, y la directora actual de Cáritas Diocesana de Salamanca, Carmen Calzada. El obispo aseguró que el libro cuenta con «la profundidad de lo sencillo» y que es un gran «reconocimiento» a la labor social de la comunidad católica, que es la base de Cáritas. Por su parte, Carmen Calzada aseguró que Cáritas existe porque «hay Iglesia y comunidad cristiana» y definió la labor de la institución en un doble plano: desde el conocimiento de la realidad y la profundización en la doctrina social de la Iglesia, marcada por las encíclicas de los últimos Papas.

 

El acto en el auditorio Calatrava concluyó con la intervención de Kiko Lorenzo, coordinador del Equipo de Estudios de Cáritas Española y fundación FOESSA, quien definió a la sociedad actual como «mercantilizada, individual, hedonista y sometida a la tiranía de la imagen y a la fecha de caducidad de las personas y valores». Ante este panorama, resultado de un temblor económico «que ha dejado a muchas gentes bajo los escombros», Lorenzo señaló que debemos convertirnos en productores del cambio. «Necesitamos el anuncio, la denuncia y el testimonio, teniendo como meta la esperanza, y tenemos que ser portadores de la Buena Noticia».