Caretas, nueva protesta y una irónica carta: la despedida de la Policía Local al alcalde saliente

Los sindicatos de los agentes de Policía Local distribuyen una irónica carta en respuesta a la despedida de Mañueco. Nueva protesta a las puertas del pleno.

Agria e irónica carta de despedida de los agentes de la Policía Local a Mañueco en respuesta a la misiva de despedida enviada por el alcalde a todos los funcionarios. La misiva no tiene desperdicio y alcanza su cúlmen en frases como "No le será fácil llegar a la meta que se ha propuesto ya que es Vox populi que hay Ciudadanos que dicen que es usted un déspota, un chulo, un inepto y un incapaz para cualquier tipo de gestión". 

 

Esta es la carta completa:

 

Querido Sr. Alcalde, escribimos las siguientes palabras para mostrar nuestra gratitud por estos siete maravillosos años (qué numero ¿verdad?) que ha estado al frente del Ayuntamiento de Salamanca, en los que la cordialidad, simpatía y buen hacer han presidido su alcaldía.

Hay que darle las gracias por restablecer, nuestras pérdidas económicas gestadas por anteriores mandatarios (que no tenían su talante claro está), aunque  tuviera que bajarse usted sus  emolumentos por sus diferentes cargos y responsabilidades, debido a su espíritu generoso para sus trabajadores del Ayuntamiento.

Especialmente hay que darle las gracias por su atención con su Policía Local a la que ha mimado y cuidado hasta el último extremo. Primeramente empezando usted con nombrar a un Jefe de Policía que como usted solo busca el bienestar de sus agentes y el buen funcionamiento de la policía, creando  un ambiente agradable sin distinciones ni diferencias, sin mirar nunca para sus intereses y beneficio propio, nadie  podrá tachar a este jefe de querer colgarse medallas. En segundo lugar facilitando todo tipo de posibles necesidades que pudieran surgir a la policía, dando las oportunas ordenes al concejal responsable y a los diferentes departamentos del Ayuntamiento para que agilizaran y no pusieran trabas a posibles solicitudes de mejora.

Y gracias especialmente por esa comunicación fluida que desde el primer momento ha mantenido con los sindicatos, reuniéndose constantemente con ellos ante cualquier necesidad e inquietud  de estos a los que usted reconfortaba con su afecto y cálidas palabras, ayudándolos a continuar en  sus quehaceres, dándoles más por menos, más facilidades y menos problemas.

En otro orden de ámbitos, ya no brillará tanto la Plaza Mayor cada vez que usted hacia presencia en ella para acudir al Ayuntamiento para tomar el pulso a la ciudad de Salamanca, un pulso que usted nunca perdía. Ya no lucirá tanto el balcón del Ayuntamiento cuando usted salía con esa prestancia suya, cual mariscal de campo dirigiendo una batalla, para saludar a los salmantinos e insuflarles ánimos ante estos tiempos de incertidumbre  que usted ha logrado aclarar.

Se va usted en lo más alto de su popularidad, dejando libre de problemas y conflictos el Ayuntamiento de Salamanca y vitoreado por sus policías, mostrándole estos el cariño que usted les ha profesado a lo largo de estos años.

Deja el Ayuntamiento para conseguir metas más altas, las de los ciudadanos de Castilla y León, no por mera Proyección suya como algunos detractores quieren dar  a entender. No le será fácil llegar a la meta que se ha propuesto ya que es Vox populi que hay Ciudadanos que dicen que es usted un déspota, un chulo, un inepto y un incapaz para cualquier tipo de gestión. Pero están equivocados, usted los conquistará como el gran conquistador que ha sido de corazones, los de sus empleados claro está, no de esa de leyenda que corre por ahí, la cual ha creado un lunar en su trayectoria pero usted puede estar muy orgulloso a pesar de ese lunar que lleva. Unos empleados  que están tristes por su marcha y con sana envidia de los funcionarios de la Junta de Castilla y León a los cuales usted tutelará con esa mano derecha que nosotros hemos tenido la fortuna de disfrutar este tiempo.

Sin más desearle mucha suerte  en su nueva andadura y que le vaya tan bien que no tenga que volver, a pesar nuestro.