Cano lo tiene claro: BALÓN, balón, BALÓN

El técnico entrega a la pelota la máxima importancia desde el primer minuto de cada entrenamiento
J. A. S.

Que en su ideario futbolístico estaba el tocar el balón y jugarlo, era sabido cuando ficho por el Salamanca. Que ponga en práctica desde el primer día su inclinación por el buen trato al esférico ha sorprendido algo más. Óscar Cano ha huído desde el primer día de la idea imperante de que el balón es sólo un actor secundario en las pretemporadas. De ese lugar común tan asumido de que lo primero es la preparación física. Quizá por eso esta pretemporada es la que más aficionados está congregando de las últimas vividas en las inmediaciones del Helmántico. Ya en la pretemporada se disfruta, y eso lo aprecian jugadores y público. Cano ha concedido todo el protagonismo a las jugadas de contacto con el balón, a muchas situaciones ofensivas y al contraataque como arma, tanto en superioridad como en inferioridad numérica.

La exigencia es tener la posesión del balón y tratarlo bien. Muchos tienen calidad contrastada para aprovecharse de esa filosofía y el resto tiene aún margen para acoplarse. La sesión matinal de ayer comenzó con un encuentro a campo entero en el que se puso de manifiesto la intensidad que el entrenador granadino exige al equipo. Intensidad y concentración con la cabeza en el juego de toque.

El técnico ha apostado por un sistema 4-3-3 en los amistosos ante el Cacereño y el Ávila, con circulación constante en la línea de la medular. De ellos se benificiarán los mediocentros, como el recién llegado Mario Rosas, al que le han bastado tres entrenamientos, incluidos los dos de ayer, para dar muestras de su calidad.

En un campo pequeño
El equipo ultimaba ayer la preparación del próximo compromiso, el encuentro de mañana ante el Guijuelo en la Copa Castilla y León. Será un nuevo reto para comprobar el acoplamiento de la nueva plantilla y, en especial, si los jugadores han asumido el buen trato del balón como una seña de identidad. En especial, en un campo de juego de reducidas dimensiones como es el del Guijuelo. Los chacineros pondrán sobre la mesa líneas muy juntas y orden defensivo. Para el Salamanca, será el primer reto a su nuevo estilo.