Campeón de récord

INCONTESTABLE. El Barcelona se convierte en el mejor campeón de la historia, un equipo que ha batido todas las marcas de puntos, tras golear a un Valladolid que desciende. Pedro, revelación del año, y Messi, ‘Bota de Oro’
efe / BARCELONA

Con una incontestable victoria ante el Valladolid (4-0), el Barça se ha convertido en el mejor campeón de la historia de la Liga, un equipo que ha batido todos los récords de puntos y ha conquistado su cuarto título de la temporada. Dos goles de Pedro, la revelación de la temporada, conseguidos en la primera parte y otros dos de Leo Messi, el pichichi, el Bota de Oro europea con los 34 tantos que ha firmado en Liga, 47 en total.

El título es el vigésimo de la historia de los azulgrana, el décimo en los últimos veinte años, la demostración de lo que ha crecido el Barça en las dos últimas décadas, en las que decididamente ha demostrado que algo ha cambiado en el equipo del Camp Nou.

En un cara a cara con el Real Madrid, el equipo de los 260 millones de euros, el Barça, el vigente campeón, ha vuelto a salir victorioso y eso que el partido no empezó de la mejor manera para los catalanes.

Como un flan. Impreciso, nervioso, errático. Cuatro, seis minutos de duda en el inicio, en los que se vio la peor versión del Barça, sobre todo después de una indecisión de Valdés, que Manucho no pudo aprovechar, porque Puyol, muy atento, salvó el 0-1. No marcó el Valladolid, que ni en el mejor de sus sueños había imaginado un inicio así, y poco a poco, el Barça se fue encontrando, a pesar de que su juego no era el del resto de la temporada, sin el referente de Xavi en el medio y con tres centrocampistas de perfil similar (Touré, Keita y Busquets).

A falta de creación, el Barça tiró de contundencia en ataque, de un fútbol más directo. En cuanto, el Valladolid se sintió un poco ahogado, se desinfló, perdió la posición en el campo, y los de Guardiola monopolizaron el juego.

Empezó a aparecer Leo Messi, que pecó de individualista en un par de acciones, pero todo cambió cuando Pedro Rodríguez hizo acto de presencia. El canario, como en Mónaco, como en Abu Dabi, cuando marcó los tantos que les dieron al Barça la Supercopa de Europa o el Mundial de Clubes, fue determinante y decidió el partido en cuatro minutos.

En el 1-0, Pedro se encontró con un regalo de Luis Prieto. Disparó, el balón rebotó en el central del Valladolid y entró. El 2-0 ya fue una jugada made-in-Barça: rápida combinación en la medular, el balón llega a Messi, el pase sobre Pedro, el control, su velocidad y la pelota entró por debajo del cuerpo de Jacobo.

El trabajo ya estaba hecho. Con 59 minutos por jugarse, la fiesta era completa en el Camp Nou. En el segundo tiempo, el Barça ya se sintió campeón desde el primer minuto de la reanudación. En la segunda mitad llegó el 3-0, obra de Messi, en una gran acción de Touré Yayá, que regaló al argentino su trigésimo tercer tanto liguero. El 4-0 también lo marcó el argentino. En medio de las celebraciones, aún hubo tiempo para que el Camp Nou homenajeara a Andrés Iniesta, a Zlatan Ibrahimovic y también a Thierry Henry, quien posiblemente jugó su último partido como azulgrana.