Cal y (mucha) arena en el año de las obras en Salamanca
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Cal y (mucha) arena en el año de las obras en Salamanca

Uno de los extremos del acceso al Hospital.

Vial del Hospital, piscina de San José, plaza de Los Bandos, torre de Abrantes... Las grandes obras y proyectos se le atragantan al Ayuntamiento.

El año 2018 ha sido, en buena medida, un año de transición para la poítica de inversión del Ayuntamiento de Salamanca. Lo ha sido por algunos tropiezos, pero fundamentalmente porque el equipo de Gobierno decididió hace mucho guardar fuerzas y proyectos para cuadrar un buen calendario de cortes de cinta en el último año de la legislatura. En cuestión de fomento, y nunca mejor dicho, ha habido cal y arena, pero en proporciones desequilibradas.

 

De lo positivo, reseñar las pocas actuaciones que se han sacado adelante o que, por lo menos, siguen su curso. El consistorio reaccionó bien a la rotura de la pesquera del Tormes que dejó un imagen insólita del río a su paso por la ciudad, seco y con su cauce (lleno de basura) a la vista. También se arrelgó, al fin, la pesquera de Tejares, pero es que esta hacía más de tres años que se había derrumbado. También se  ha actuado en algunos restos de la muralla y en el patio de la Catedral.

 

También se ha conseguido avanzar en proyectos como el del Victoria Adrados, que acumula un retraso importante (lo prometió el exalcalde antes de llegar a serlo, y se va sin verlo terminado), pero al que le queda su año final. O la cesión de dos parcelas para las futuras sedes del Irnasa y la facultad de agrarias. En marcha está la conversión de Canalejas en bulevar, con un poco de césped y algunos árboles, sin mediana y con dos radares nuevos: no terminará hasta 2019. También se logró terminar la obra de las plazas interiores de San José, no sin críticas por lo que era una chapuza porque se decidió gastar menos que en otros sitios.

 

Mucho peor ha ido en otros aspectos. El gran fracaso ha sido la construcción del vial del Hospital de Salamanca, una infraestructura totalmente necesaria para abrir el nuevo complejo. El equipo de Gobierno quiso protagonismo en la obra, que pagará mayormente la Junta, pero que se adjudicaba desde el Ayuntamiento. La obra es presupuestariamente enorme, se adjudica... pero nunca se inicia. Cuando lleva cuatro meses de retraso, nos enteramos que no se ha hecho nada, que la empresa no trabaja, que pide 700.000 euros más... El equipo de Gobierno, con el concejal de Fomento y ahora alcalde al frente, pide auxilio a los grupos municipales y se rompe el contrato, pero la obra ya va muy tarde y compromete la apertura del Hospital.

 

Siguen pendientes también los carriles bici hacia Villares de la Reina y Cabrerizos, este último, ya muy avanzado, aunque su apertura (todavía no oficial) será la de un tramo lleno de cruces y vericuetos que desemboca en una llegada apoteósica a Salamanca donde se une con otro tramo en una auténtica trampa para ciclistas.

 

Un año más, nadie ha sido capaz de sacar adelante el proyecto de reforma de la plaza de Los Bandos o, al menos, de frenar su deterioro. Hace más de dos años que Fernández Mañueco presentó aquella plaza con arbolitos y jardines triangulares que a nadie gustó, y a día de hoy no hay proyecto definitivo y ya veremos si se hace algo; al menos ya sabemos que, si llega el día, no se hará lo que pretendía el exalcalde.

 

Incomprensible también lo ocurrido con la nueva piscina climatizada de San José. Tras cambios de proyecto, se decidió dejar al barrio sin piscina todo el verano... pero las obras no empezaron hasta septiembre. Está prometida desde hace años y, con suerte, llegará el próximo verano.

 

El capítulo de los grandes fracasos lo cierra, una vez más, el puerto seco, uno de los grandes engaños de la política salmantina. Hace un año se prometió activarlo de una vez por todas con la promoción de suelo industrial a bajo precio: nada se ha hecho y el lugar no sólo no se ha urbanizado, sino que luce como un verdadero erial.

 

También han quedado en el tintero el gran proyecto de Salamanca verde, del que casi no sabemos nada a estas alturas. Un proyecto ya elaborado, como el de centro de recepción de visitantes, cambió de planes y en vez de un pequeño edificio frente al Museo de Automoción se ocupará la fonda Veracruz. Durante todos 2018 se ha hablado de la puesta en valor, después de años de abandono, de los restos del Botánico, pero habrá que esperar al año que viene para verlo. Igual que el caso del centro cultural Torre de los Abrantes, que se anunció hace más de un año con una reapertura y todo, pero que no ha dado ni un paso.

 

Capítulo al margen merecen los planes para el cerro de San Vicente. El espectacular parque urbano presentado como proyecto se anunció el pasado mes de marzo... para hacerse, con suerte, a partir de 2020. Eso es previsión.