CA Cirbonero-CD Guijuelo, o así debería ser siempre el fútbol

La grada del campo con la afición del CA Cirbonero (Foto: Teresa Sánchez)

El fútbol debería ser siempre parecido al partido que se ha vivido en Cintruénigo entre el CA Cirbonero y el CD Guijuelo. Dos clubes modestos con la ilusión de un niño pequeño en la mañana de Reyes y dos aficiones, la local ganó en número lógicamente que no en ganas de animar, que fueron un ejemplo de deportividad y buen ambiente.

Por lo que pudimos ver y vivir, el CA Cirbonero será un club de Tercera mientras quiera porque tiene equipo para más por jugadores y por cómo está trabajado y porque tiene detrás todo un pueblo. Impresionante el lleno, repleta la grada cubierta pero es que no entraba ni un alfiler en ninguno de los dos cuatro límites del terreno de juego. Niños, jóvenes, hombres y mujeres de cualquier edad, muchos superando las ocho décadas y, todos, empujando a su equipo.

 

Y, lo mejor, sin un mal gesto con el Club Deportivo Guijuelo pese a la cruel derrota que sufrieron porque durante unos instantes de la prórroga rozón el milagro y en cuatro minutos se fue todo al traste.

 

Como los aficionados del Guijuelo, los locales también saltaron al césped al final del partido. No para celebrar la victoria sino para consolar a sus jugadores, acompañarlos hasta vestuarios e incluso hacer que volvieran a salir minutos después para recibir un último aplauso.

 

 

Todo en comunión y mezclados con los seguidores blanquiverdes que celebraron la victoria por todo lo alto y aun con una kilometrada por delante también esperaron en la calle para felicitar a los suyos cuando ascendían al autobús de vuelta a casa. Lo dicho, un ejemplo de cómo debería ser el fútbol y también para coger buena nota de hasta dónde debe volcarse un pueblo con los suyos. Pasó sólo uno pero la enhorabuena la merecen los dos.